lunes, 23 de octubre de 2017 22:53
Sociedad

Los restos biológicos encontrados en Asunta podría ser saliva, secreciones nasales, sudor, epidermis, vómito o semen

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Cuando los guardias civiles que inspeccionaron el cadáver de Asunta en la pista forestal de Teo pasaron por el cuerpo la luz ultravioleta en busca de restos biológicos, en la camiseta de la niña aparecieron una serie de manchas. Esas muestras fueron recogidas y enviadas al laboratorio, que está analizándolas para determinar de qué tipo de fluido se trata. Podría ser saliva, secreciones nasales, sudor, epidermis, vómito, semen o cualquier elemento de origen humano, pero aún no hay un resultado sobre la sustancia que compone los restos, como confirmó este miércoles el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).

El TSXG emitio una nota aclaratoria en la que explica que «el laboratorio de criminalística de la Guardia Civil, departamento de ADN, no dispone todavía de resultados respecto de los flujos encontrados en la ropa de la víctima y en otros escenarios relacionados con el crimen. Es decir, se desconoce el origen de estos restos». Además, el Tribunal Superior añade que «una vez contrastados los primeros análisis recibidos por el Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago, se comprobó que los resultados no eran concluyentes», en referencia a que sí se han efectuado los análisis genéticos, pero que no han revelado nada concreto.

Fuentes de la investigación también aclararon que no se conoce aún a qué fluido humano pertenecen las manchas halladas y que tampoco está claro si van a tener o no importancia en las cuestiones en las que están centradas las pesquisas: quién mató a Asunta, cuándo, dónde y cómo. Y esas preguntas cada vez tienen más respuestas certeras gracias a las pruebas científicas que sí se han recibido ya y que se consideran «concluyentes» para la resolución del caso.

La autopsia confirmó que no hubo agresión sexual y las pruebas toxicológicas demostraron que a la pequeña se le suministró el sábado 21, a la hora de la comida, una dosis muy elevada del mismo ansiolítico que tenía recetado su madre, lorazepam, lo que la sedó y la dejó a merced de sus verdugos, que la ataron de pies y manos y la asfixiaron. En el caso de la madre, Taín la sitúa tanto en el momento en el que se le suministraron los fármacos como en el de la muerte de la niña. En el del padre, el auto en el que se motiva su envío a la cárcel explica que estuvo presuntamente en la ingesta forzada de medicamentos, aunque no lo sitúa en la casa familiar de Teo, situada a menos de cinco kilómetros de la pista donde se halló el cadáver y donde se cree que murió Asunta.

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