lunes, 11 de diciembre de 2017 12:28
Sociedad

Una testigo dice que temió por la vida de un hombre golpeado por dos mossos en el Raval

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Cuando todavía no se ha esclarecido la muerte de un vecino del Raval el sábado pasado detenido por los mossos, hoy ha comenzado un juicio contra otros dos agentes acusados de propinar también una paliza a otro detenido en el mismo escenario que tuvo tan trágicas consecuencias este fin de semana.

Una vecina que ha declarado como testigo en el juicio contra dos mossos d'Esquadra que presuntamente dieronr una paliza la noche del 11 de agosto de 2010 a un hombre en el barrio del Raval de Barcelona ha afirmado que temió por la vida de la víctima cuando vio que los agentes le golpeaban.


"Pensaba que lo matarían", ha declarado en la Audiencia de Barcelona, donde ha relatado que fotografió la presunta agresión, cuando vio que los agentes golpeaban en todo el cuerpo y cabeza a un hombre tendido en el suelo y ensangrentado.


Según el relato del fiscal previo al juicio, los mossos Juan Luis I. y Óscar R. lo golpearon "en varias ocasiones", tras detenerlo --mientras patrullaban de paisanos-- por vender cocaína a un grupo de italianos.


En el juicio, los dos mossos, para los que el fiscal pide un año de cárcel, han negado haber apaleado a ese hombre, y han explicado que sólo lo retuvieron e inmovilizaron porque "estaba fuera de sí" y les estaba intentando dar puñetazos, patadas y mordiscos.


"Me mordió el hombro", ha declarado Juan Luis I., y ha detallado que por este motivo otros agentes lo ayudaron a reducir y esposar al supuesto traficante, aunque ha dejado claro que él no llevaba ninguna porra, ni se hizo cargo del detenido después de meterlo en el coche.


Óscar R. ha confirmado ante el juez la versión de su compañero y ha sostenido que la víctima "estaba fuera de sí y con la boca abierta como un caníbal", y que iba dando puñetazos y mordiscos a todos los que se le acercaban.


Los dos mossos han mantenido durante su declaración que no le pegaron, y que tampoco vieron "en ningún momento" que el hombre sangrara por la cabeza, o que hubiera un charco de sangre en medio de la calle, como han descrito los testigos.


Encubrimiento de la paliza


Otro testigo ha coincidido con la versión de la vecina, y los dos han destacado que el grupo de cinco o seis agentes que estaban en el corrillo de la pelea podían estar encubriendo la paliza, ya que cuando se acercaban curiosos por la calle, los mossos los disuadían con las porras.


Además, cuando los policías vieron que algunos vecinos estaban fotografiando la escena desde sus pisos, se los quedaron mirando a los ojos "con actitud amenazante", e incluso alzaron las porras, han explicado los mismos.


Según la vecina, el escándalo era tal que se despertó "por los gritos" desde un quinto piso y con las ventanas cerradas.

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