martes, 12 de diciembre de 2017 03:50
Sociedad

Los investigadores encuentran restos de semen en la camiseta de Asunta Basterra

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La investigación del caso de Asunta Basterra podría dar un vuelco en las próximas horas. El ADN de una tercera persona está siendo analizado. Una muestra biológica que se compara con la hallada en el cadáver de la niña.

Espejo Público ha podido conocer en exclusiva un dato fundamental. De las más de 70 evidencias biológicas recogidas desde que comenzó la investigación, hay una que trae de cabeza a los investigadores. Según ha podido saber este programa en la camiseta de la niña se han encontrado restos de semen. Sin embargo la autopsia descartó la agresión sexual. También se ha podido confirmar que estos restos no pertenecen al padre de la menor, Alfonso Basterra.

Siguen las investigaciones para descubrir el portador de esas evidencias y el por qué del lugar del hallazgo es lo que quiere averiguar el juez Vázquez Taín. El instructor continua tomando declaración a numerosas personas. Sobre todo a aquellas que en algún momento pudieron entrar en contacto con los domicilios de la familia Porto-Basterra, y es que es ahí, durante los registros, donde se han recogido el mayor número de muestras biológicas. Rastreos más que exhaustivos porque, según los expertos es, en los de dichos análisis donde podría estar la clave para resolver el crimen de Asunta.

El padre de Asunta a sus allegados: "Me voy a buscar a la asiática"

De puertas para afuera, Rosario Porto y Alfonso Basterra se habían preocupado por proyectar una imagen de familia perfecta. De un lado, ellos mismos: una pareja culta, con profesiones liberales, buena posición social, relaciones influyentes y un patrimonio inmobiliario y económico que les permitía mantener un alto tren de vida. Del otro, su hija: una niña diferente guapa y con altas capacidades. Además de su brillante expediente académico, que hizo que le adelantaran un curso en el instituto, practicaba ballet y tocaba el violín y el piano.

La investigación abierta tras el crimen de la niña está derribando esa imagen idílica que ofrecían los Basterra Porto. El asesinato de la pequeña ha hecho que sus allegados recuerden episodios que les llamaron la atención en el pasado pero que dejaron correr. Uno ha sido el de al menos dos ocasiones en las que Asunta acudió en verano a sus clases de música adormilada. El juez que investiga el caso, en su auto de prisión a Alfonso Basterra, considera que se le habían dado fármacos sedantes.

Otro de esos episodios es un comentario que al menos desde el mes de julio varios allegados de Alfonso Basterra confirman haberle escuchado. "Me voy a buscar a la asiática" y otras frases como "estoy esperando a la asiática", en las que se refería a la niña con ese tono y calificativo despectivo, son testimonios contrastados.

Una amiga personal y una persona que mantuvo una relación laboral con Basterra se quedaron sorprendidos negativamente al escucharle llamar así a la pequeña. Ambos testimonios datan del mes de julio, el mismo en el que las relaciones familiares se resquebrajaron definitivamente y el mismo también en el que Rosario Porto sufrió los mareos y desvanecimientos producidos por la ansiedad y el estrés que obligaron a su hospitalización. Un estado en el que cayó tras regresar a finales de junio de su último viaje a Marruecos, en el que sufrió o un problema personal con el empresario gallego con el que trabajaba y mantenía una relación sentimental o bien un traspié en sus negocios inmobiliarios en el país magrebí.

Las dos personas confirmadas con las que Basterra se refirió a su hija como "la asiática" aseguran que no fue un comentario cariñoso ni divertido y que les pareció "fuera de tono" y les dejó impactados. Un elemento más a tener en cuenta en la reconstrucción de los últimos meses de vida de Asunta.

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