miércoles, 23 de agosto de 2017 10:14
Opinión

RECUERDOS

Andres Madrid
Andres Madrid

Cuando se llega a cierta edad, la memoria tiene caprichos insospechados y va y viene a su antojo sin que uno controle sus recorridos. Unas veces se agradecen los recuerdos y otras la amargura de los malos tragos te hace pasar un día horroroso.

Cuando se llega a cierta edad, la memoria tiene caprichos insospechados y va y viene a su antojo sin que uno controle sus recorridos. Unas veces se agradecen los recuerdos y otras la amargura de los malos tragos te hace pasar un día horroroso. Con todo, doy gracias porque mi memoria me siga acompañando todavía sin demasiadas lagunas en el "disco duro" de los recuerdos.

Cuando he contemplado a Rajoy con florón en la solapa visitando las cercanías de Fukushima no he podido evitar que mi memoria se fuera a las aguas de Palomares y a ese Fraga, adornado de enormes calzones y acompañado del embajador norteamericano, emergiendo de las aguas mediterráneas para demostrar la ausencia de contaminación atómica causada por la bomba caída de un avión USA y encontrada por el famoso Paco "el de la bomba".

Seguramente, varias generaciones ignoran este suceso como se ignoran tantas cosas de nuestra historia, triste historia de España que como muchas novelas siempre termina mal. Sobre el suceso de Palomares todavía quedamos vivitos y coleando algunos testigos; de otros aconteceres más lejanos solo la ciencia histórica se ocupa y es esta disciplina retorcida como bayeta en la que cada cual arrima el ascua a su sardina.

Sin ir más lejos, veo en ABC un debate, por si teníamos pocos, abierto para dilucidar si Viriato era español o portugués que ya son ganas de marear perdices.

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