lunes, 23 de octubre de 2017 17:14
Opinión

Pensiones de pobreza

Matías Carnero
Matías Carnero

Secretario General Adjunto de la UGT de Catalunya

Uno de los pilares del Estado del Bienestar es el sistema público de pensiones. La garantía de que después de una vida laboral y previa cotización a la Seguridad Social, una persona puede jubilarse y vivir con dignidad. Esa garantía hoy se encuentra gravemente amenazada. El gobierno del Partido Popular y Mariano Rajoy han traspasado sin rubor una de las líneas rojas ?otra más- que daban sentido al pacto social en este país. Después de prometer a bombo y platillo que el poder adquisitivo de las pensiones era intocable, lo ha tocado. Y vaya si lo ha hecho. No sólo para que baje en relación al coste de la vida, sino, y eso es lo realmente preocupante, para desvincularlo en el futuro del comportamiento de los precios. Hasta ahora, los jubilados y pensionistas sabían que el Estado les debía compensar con una paga la pérdida de poder adquisitivo que sufrían durante al año en función de la subida del IPC.

Ahora el Gobierno en su Proyecto de Ley de Reforma de las Pensiones propone una fórmula incomprensible que en definitiva lo que implica es que decidirá en cada momento de manera arbitraria cuál es la subida de las pensiones, sin tener en cuenta el incremento que hayan sufrido los precios en aquel ejercicio. Eso sí, con un mínimo de subida del 0,25%, que en términos prácticos significa que para el 2014 una pensión media en Catalunya, que se sitúa en 977,74 euros, subirá exactamente 2,44 euros, o los 2,23 euros que subirá la pensión media en Andalucía, que está en los 894,98 euros. El Gobierno, que utilizará su mayoría absoluta parlamentaria para finiquitar el Pacto de Toledo, ha decretado la menor subida de las pensiones de los últimos 15 años en España. Toda una declaración de intenciones, complementada con el incremento progresivo de los años de cotización necesarios para tener derecho al total de la pensión.

En todo esto, el Partido Popular tiene un objetivo manifiesto y otro oculto. El primero es sin duda rebajar la factura que el Estado, es decir todos nosotros, paga en pensiones, rebajando su cuantía y endureciendo el acceso. Y el segundo, profundamente más perverso, que consiste en precarizar las pensiones para impulsar la contratación de planes de pensiones privados, en manos de las entidades financieras, y así, de paso, contribuir a tapar su enorme agujero económico. Así las cosas, y si no lo remediamos con la movilización, veremos como pobreza y vejez vuelen a ser sinónimos.

Matías Carnero Sojo
Secretario general adjunto de la UGT de Catalunya

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