miércoles, 13 de diciembre de 2017 16:04
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Esta vez los pitos fueron para Ancelotti

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El Bernabéu acabó muy descontento con la imagen del Real Madrid y pitó a sus jugadores en muchas fases del partido, pero la mayor bronca se la llevó Ancelotti cuando decidió sustituir a Isco para dar entrada a Morata.

Cristiano Ronaldo compareció en la zona mixta y dio su veredicto con gesto serio: "El mister está haciendo un gran trabajo y hay que estar unidos. La culpa es de los jugadores". Añadiendo después que "hay que estar unidos, seguir trabajando y salir adelante. No se puede jugar siempre bien". E insistió en su defensa de Ancelotti: "Hay que estar con el mister porque es un gran entrenador y una gran persona". "Jugamos mal, el Atletico ha marcado un gol y nos ha ganado. No veo que estemos muy mal. Hay que cambiar cosas pero no hay que dramatizar", afirmó el delantero portugués.

En cuanto al partido Diego Costa , el brasileño, referencia del conjunto rojiblanco y hombre más en forma del equipo, volvió a dar muestras de su estado de gracia en el Santiago Bernabéu. Estaban avisados los jugadores madridistas, que trataron de pararle por todos los modos. En la primera mitad, el delantero se llevó un pisotón de Arbeloa y una patada de Diego López cuando el brasileño estaba en el suelo. La primera acción pudo ser involuntaria, pero no la segunda. Y ambas quedaron sin castigo. Como también, nada más comenzar la segunda parte, un codazo de Arbeloa sobre Villa. Mateu Lahoz ni siquiera pitó falta.

Sergio Ramos o Pepe también contribuyeron a frenar al brasileño, que desquiciado, acabó viendo tarjeta amarilla por protestar una decisión. Un tercio de las faltas cometidas por el Real Madrid fueron sobre Diego Costa. Al final, y de manera lógica, las tarjetas fueron cayendo en un equipo, el madridista, que fue superado en todas las líneas por un Atlético que no cambió el guión para visitar el Bernabéu y encontró un merecido premio en forma de victoria.

Los colchoneros fueron mejores. De principio a fin. Y eso se dejó notar en las gradas del coliseo de Chamartín. Al descanso ya hubo amago de pitada, algo que se produjo cuando Mateu Lahoz señaló el término del encuentro. Las caras de los aficionados madridistas eran un poema con el paso de los minutos. Manos en el rostro, resoplidos... Nada que ver con lo que ocurría en el cuarto anfiteatro del fondo norte, donde el centenar de valientes rojiblancos se dejaron notar desde antes de que empezase el partido. Fueron pocos. Los 70 euros que valía la entrada echaron para atrás a todos los que querían ver a sus jugadores intentar ganar de nuevo en el Bernabéu cuatro meses después.


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