martes, 12 de diciembre de 2017 05:29
Opinión

Panem et circenses

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En la Roma del año 140 a. C. para ganar los votos de los pobres; se utilizaba el método del Panem et circenses que consistía en regalar comida barata y entretenimiento para que los políticos subieran de forma más que efectiva al poder. Unos cuantos siglos después y en la Catalunya del 2013, solo cabe decir que cada día tenemos más circo y menos pan.

En la Roma del año 140 a. C. para ganar los votos de los pobres; se utilizaba el método del Panem et circenses que consistía en regalar comida barata y entretenimiento para que los políticos subieran de forma más que efectiva al poder. Unos cuantos siglos después y en la Catalunya del 2013, solo cabe decir que cada día tenemos más circo y menos pan.

En el lado del circo tenemos a un tal Andelson, ese gran magnate americano que iba a construir primero Eurovegas en nuestra Catalunya querida y que ha admitido por primera vez, en una renión "tot secret" y ante un reducido numero de personas que no tiene financiación para acometer este Megaproyecto en Europa, pero quizás confia en poderlo desarrollar ¿en Tokio 2020?. Lejos queda ya la puesta en escena que se montó en Catalunya cuanto Andelson fue recibido con todos los honores en el Palau de la Generalitat por nuestro Honorable President, Artur Mas y lejos también cuando el conseller Mas-Colell no escatimaba elogíos al proyecto. Queda para la hemeroteca también el baile de números y cifras, que según pasaban las semanas iban y venian, sobre la inversión que se realizaría y los puestos de trabajo que generaría un Eurovegas catalán. Y llegados a este punto y diciendo Andelson lo que ha dicho a día de hoy, solo nos queda, a unos pocos, la sensación de que nuestro Govern "dels millors" hizo con la prespectiva que te da el tiempo y ante nuestros ojos el más absoluto de los rídiculos.Pero poco importa ya esto diran muchos, porque el Circo, es uno de los ingredientes imprescindibles para seguir amarrando el poder, con las dos manos y hasta con los pies.

Y si nos vamos al otro ingrediente de la fórmula, el del pan, de éste cada día hay menos en Catalunya. La tensión de tesorería de este Govern nos deja miguitas de pan como a Pulgarcito y la habilidad del conseller Mas-Colell, a quién únicamente le importa la opinión que tiene de sí mismo y no la que tengan los demás de él para nada es "pecata minuta", sobre todo, si uno se dedica a desmenuzar cada una de las partidas contables de su presupuesto prorrogado. Si uno se compromete a pagar las becas comedor y lo demora, sigue teniendo el gasto sin el costo pudiendo disponer al libre albedrió del cash para otros menesteres cuyos datos se sospechan pero no se publicitan porque no todo es transparente sinó más bien opaco a trasluz. Uno puede decir a boto pronto que le preocupa el mantenimiento del Bienestar y dejar de pagar partidas de Sanidad, Educación y del propio Departamento de Bienestar y Familia. Puede también cambiar la normativa de acceso a las ayudas a los que menos tienen por el capítulo 24 de la homeoganización de criterios y dormir toda la noche del tirón, mientras deja a miles de personas sin la ayuda y con dos palmos de narices. A la hora de pagar las nóminas también puede ocurrir que falle por ejemplo el sistema informático, que curiosamente deja sin una parte del sueldo a los funcionarios que menos cobran ,y no a los cargos de confianza ni a los consellers, y posponer así el pago "unos días". Es posible también dejar facturas en los cajones durante cerca de 300 días. Permitir que las entidades socialies o las empresas o las famarcias o las ambulancias con acuerdos comprometidos nos financien a base de demorar, demorar, y demorar el cumplimento de los compromisos adquiridos. Esto es un pedir aquí, dejar de poner allá, demorar en diferentes lugares y por supuesto echarle la culpa a papá, como los niños chicos, mientras a escondidas le compramos golosinas a los amigos que a base de darles en abundancia, siempre hablan bien de uno, haga lo que haga y por muy mal que esté.

Y mientras todo esto sucede, mucho circo, mucha magia, mucha puesta en escena del espectaculo, a base de muchos gritos, posturas, composturas, disimulos, ofensas y hacerse el ofendido, en lo que podríamos llamar un gusto por el teatro en estado puro, en esta Catalunya del menos pan, las personas pasan hambre y se convierten en pobres de solemnidad. Familias, niños, hombres, mujeres, ancianos , personas con otras capacidades,a quienes la falta del pan no la suple el circo por muy bien retransmitido, organizado y encadenado que esté este. Porque cuando se apagan las luces de la función, el circo cierra sus puertas pero el hambre no.

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