lunes, 11 de diciembre de 2017 03:22
Opinión

ENSEÑAR A APRENDER Y QUE NADIE RESTE ATRÁS

Consol Prados
Consol Prados

Hay que hablar de educación y mucho. Algunas cifras de la situación con la que empezamos el curso denotan la ceguera, a mi parecer, de las políticas educativas de los actuales gobiernos en Catalunya y en España.

Hace pocos días el ministro Wert presentaba el informe "Datos y cifras del curso escolar 2013-2014" según el cual los beneficiarios de becas caen en 24.500 respeto el año pasado y 578.549 beneficiarios menos en cuanto a ayudas en general, principalmente libros de texto y material escolar. En Catalunya empezamos el curso con más alumnos y el mismo número de profesores, lo que supone un aumento de ratio por aula. Y sobre el presupuesto destinado, es difícil conocer donde se están aplicando los ajustes y donde las prioridades, dado que no tenemos presupuesto, o sí, prorrogado el del 2012 (por cierto aprobado por CIU y PP).

Los presupuestos y las políticas indican cuáles son las prioridades de los gobernantes. Vivimos sometidos en la dogmática reducción del déficit, y por lo tanto a una interpretación ideológica de la austeridad. Mirando prioridades, es por lo que hablo de ceguera en las políticas educativas, porque creo que se está haciendo justo lo contrario de lo que haría falta. Porque defiendo una vez más que la mejor inversión que puede hacer un país es en su capital humano. Porque el presupuesto dirigido a la educación no se tiene que considerar como gasto, sino como inversión. Porque es la educación el fundamento de la igualdad de oportunidades y por lo tanto de la cohesión y el bienestar de un país. Porque necesitamos construir un nuevo modelo económico basado en el conocimiento y no en la especulación. Porque es el conocimiento el que nos hará más competitivos y con más capacidades, individuales y colectivas. Y veo las prioridades muy alejadas de estos objetivos.

A menudo nos fijamos en el sistema educativo de Finlandia por sus buenos resultados. Brevemente, cuáles son las bases de su éxito y lo comparamos con nuestro sistema. La figura del maestro y la maestra es altamente valorada y de prestigio en la sociedad finlandesa. La comunidad educativa es un todo con implicaciones compartidas, profesorado, familias y en torno (recordamos los planes de la LEC y la participación de toda la comunidad). Existe una estabilidad política consensuada en materia educativa (la ley Wert será la séptima reforma). El método pedagógico se basa al enseñar a aprender y que nadie reste atrás, con autonomía de centro (nuevamente la LEC) y la educación pública como paradigma de excelencia (la ley Wert es un clamor a la desigualdad y el adoctrinamiento). Y la gran diferencia que indica la importancia que le damos a la educación: Finlandia destina el 6% del PIB y España el 4.5%.

Estoy convencida que las actuales políticas harán crecer las desigualdades porque rompen la igualdad de oportunidades. Letal por los objetivos que señalaba al tercer párrafo. Y la desigualdad, como tan bien argumenta el economista Anton Costas, es un grande y potente disolvente, a nivel económico, social y político. Es por eso que hago la última reflexión: ¿La actual política educativa está en ceguera o está ideológicamente calculada?

Consol Prados

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