miércoles, 13 de diciembre de 2017 08:29
Opinión

A mi amigo Frank

Redacción Pressdigital
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Medio de comunicación. 

Manuel Fernando González

Es una verdad no reconocida, de que la grandeza de las personas, no se mide por la estatura que la naturaleza les dio, sino por parámetros tan escasos como la generosidad, la honradez, la humildad, la laboriosidad, la sonrisa perpetua, y el amor al prójimo. Si todos esos valores cotizaran en bolsa o fueran apreciados por la sociedad seguramente nuestro mundo sería más justo y mucho más soportable.

Ayer, a los 27 años, dijo basta al sufrimiento al que le estaban sometiendo, mi amigo Frank. Yo, que soy un galego incorregible, le llamaba, con su permiso, Fuco, que es el equivalente en el idioma de la Terra Cha, y que con gusto, le hubiera puesto a uno de mis hijos. Fuco Buxan/galego desarrapado/ fillo da fame/ e neto de galegos escribió el poeta de Celanova Celso Emilio Ferreiro. Todas las mañanas, cuando aparecía por el Balmes 12, hiciera lo que hiciera, con el local lleno o vacio, con una inmensa sonrisa en los labios, Fuco me ponía en la mesa el agua fresca con las que me tomo las cuatro primeras pastillas del día. A continuación, me convencía para que desayunara un medio bocadillo que sabía me permitía mantener la dieta, que mi mujer y mis médicos, me tienen prescrito. Si en algún dia de la semana me veía bajo de moral ,con una mirada cómplice de compadre de farra, me dejaba romper la penitencia, transformando el medio bocata en entero y el atún de lata en chorizo picante del pueblo, que me encanta.

Le veías trabajar y era todo un espectáculo moviéndose por el bar, no solo, porque llegaba a tiempo a todas partes, sino porque lo hacía sin perder la compostura y la sonrisa,¡ y que sonrisa! Con un ingles que ya quisiera yo tener, atendía a los guiris despistados que no sabían que pedir, mientras que a los parroquianos de siempre nos trataba con una humildad y una eficiencia que nuca he conocido.

Nacido en Catalunya a poco de llegar sus padres filipinos, hablaba español, catalán, tagalo e ingles. Tenia un hijo precioso que me enseñó un día, con el orgullo que los hombres buenos sienten por sus pequeños. En el niño pude ver la sonrisa de su padre y las maneras de moverse que le hacían peculiar y único.

En la violencia doméstica que vemos cada día, hay asesinatos atroces de mujeres que son masacradas por sus maridos salvajemente, que a mí me sublevan hasta la indignación. He escrito muchas veces sobre eso y lo seguiré haciendo hasta que deje de ser periodista. Eso, no me impide reconocer, que en esas estadísticas, no figuran los varones que destilan bondad como la que transpiraba mi amigo Fuco, que sin "causa aparente" se quitan la vida a los 27 años. Por eso, a quien le ha hecho sufrir tanto hasta conducirle a las puertas de la desesperación le envío públicamente el mayor de mis desprecios y con él, mi firme deseo de que pague su culpa en lo que le reste de vida.

Como escribió Curros Enriquez al morir la gran Rosalia de Castro

:¡Ai dos que levan na frente unha estrela!/ ¡Ai, dos que levan no bico un cantar!

Gracias Frank por haberme dado tanto, sin pedirme nada a cambio?..Te mereces estar en el cielo. Allí nos veremos,¡ seguro!, sobre todo, si tu que has sido tan buena persona me echas una mano. Los muchos que te hemos querido en vida no te olvidaremos?.

Manuel Fernando González

Editor y Director

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