domingo, 20 de agosto de 2017 00:37
Politica

Báñez pretende reducir las jubilaciones aumentando el número de años cotizados para acceder a una pensión

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La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha propuesto este lunes un nuevo sistema de revalorización de las pensiones que no se base sólo en el IPC, sino también en los ingresos y gastos del sistema, así como en su situación de déficit o superávit estructural.

Así lo ha planteado la ministra Fátima Báñez este lunes a los sindicatos CC.OO. y UGT, con los que se ha reunido durante algo más de hora y media. En la rueda de prensa posterior, ha explicado que la idea es que ningún gobierno pueda congelar o bajar la cuantía de las pensiones, a través de la introducción de un índice mínimo de revalorización que deberá aplicarse obligatoriamente todos los años.

Para ello, el nuevo Índice de Revalorización de las Pensiones tendrá en cuenta tanto la inflación como los ingresos y gastos del sistema cada año, y los déficit o superávit del propio sistema de la Seguridad Social tomando como referencia las medidas de once ejercicios para modular los datos y evitar cambios bruscos en el sistema. Además, aplicará un suelo del 0,25% y un techo del IPC más el 0,25%, de modo que las pensiones no puedan ni subir ni bajar por encima de esos valores.

NO HABRÁ BAJADAS "NOMINALES"

"En todo caso habrá ganancia año a año. En años de bonanza los pensionistas ganarán algo más del IPC, y al tener un suelo, el índice de revalorización garantiza que habrá una ganancia mínima incluso cuando la situación sea de déficit", ha dicho Báñez, matizando a renglón seguido que "nominalmente las pensiones no bajarán ni se congelarán nunca" y que en el medio y largo plazo habrá "ganancias de poder adquisitivo".

En cualquier caso, la ministra defiende que este sistema respeta el Pacto de Toledo, cuya recomendación segunda decía que resulta conveniente estudiar la posibilidad de utilizar índices distintos al IPC para revalorizar las pensiones, y recuerda que este concepto copa el 27% del gasto total anual de la partida de pensiones de la Seguridad Social.

Además, ha explicado que la propuesta del Gobierno difiere de la que planteó el grupo de expertos porque "era muy volátil y hacía que algunos años pudiera haber subidas de hasta el 7% o más, y en los años de dificultad pudiera haber bajadas de hasta el 4%". "Nosotros mejoramos la fórmula de los expertos con un suelo que no es la congelación, es una mínima subida, y también con un techo máximo de subida. Es una propuesta basada en la de los expertos pero la mejora considerablemente y da estabilidad y certidumbre al sistema", ha apostillado.

FACTOR DE SOSTENIBILIDAD

En cuanto al factor de sostenibilidad propiamente dicho, el que vincula el cómputo de la cuantía inicial de la pensión con la esperanza de vida en el momento de entrar en el sistema de jubilación, Báñez no ha precisado cuál es la fórmula por la que apuesta el Gobierno, aunque sí ha dicho que se mantendrá la previsión de revisión cada cinco años que recoge la Ley 27/2011, que su entrada en vigor se retrasará hasta el año 2019 y que no afectará a los actuales pensionistas sino sólo a quienes se jubilen a partir de ese ejercicio.

También ha asegurado que en ningún caso conllevará cambios en la edad de jubilación o modificaciones en los derechos adquiridos por los pensionistas. "Sólo introduce por primera vez un índice objetivo y previsible que resguarda la sostenibilidad del sistema y libra de las decisiones políticas a las pensiones de mañana, evitando adoptar medidas drásticas ante los periodos de recesión", ha dicho.

Así, este factor buscará "garantizar que personas de distinta generación perciban una cantidad similar a aportaciones similares de tal manera que el sistema sea equitativo y haya esa solidaridad entre generaciones". "Nuestra propuesta es que claramente, ante contribuciones iguales, los españoles de hoy y los de mañana reciban prestaciones similares. Los trabajadores de hoy y los de mañana, a igual contribución por su trabajo, tendrán una prestación similar. Así hacemos equitativo el sistema en el medio y largo plazo", ha insistido.

Preguntada por el motivo que ha llevado al Ejecutivo a aplazar hasta 2019 su entrada en vigor a pesar de que el comité de expertos recomendaba aplicarlo desde ya, Báñez ha argumentado razones económicas, ya que el fondo de reserva da cierto margen pero hace "razonable" ir pensando en soluciones ahora; y también razones sociales, ya que se debe dar tiempo a los ciudadanos para conocer el sistema y "poder tomar decisiones anticipándose" a su jubilación, incluyendo por ejemplo el "compatibilizar una temporada empleo y pensión" para mejorar la cuantía a ganar de jubilado.

ABIERTOS A OTROS CAMBIOS

En cualquier caso, Báñez ha subrayado que estos dos factores son "inocuos" para las reformas actualmente en marcha -como el retraso de la edad de jubilación-- o para las que se puedan decidir en el futuro, y de hecho se ha mostrado abierta a incluir en las negociaciones "cualquier propuesta de modernización del sistema", por ejemplo la posibilidad de buscar nuevas vías de ingresos para la Seguridad Social.

De hecho, a partir de ahora se iniciará el proceso de diálogo con los agentes sociales, a los que en los próximos días remitirán por escrito su propuesta, y también con los grupos parlamentarios en el seno del Pacto de Toledo. "La idea es buscar entre todos el mayor consenso posible. La intención del Gobierno es que esta propuesta, la que salga finalmente, tenga el mayor consenso posible, porque la confianza y la certidumbre es buena", ha apostillado la ministra.

No obstante, ha defendido que su planteamiento de partida es "transparente" y tiene las ventajas de que "convierte en automático el factor de sostenibilidad", da "certidumbre a los pensionistas de hoy y también a los de mañana y garantiza que las pensiones no podrán bajar nunca. Y todo manteniendo un sistema "público y de reparto".

Por último, ha señalado que la previsión del IPC para este año apunta a que en noviembre estará en torno al 1%, por lo que "al menos el 70% de los pensionistas tendrán una ganancia patrimonial", ya que a quienes cobran menos de mil euros mensuales se les subió la asignación un 2% a principios de año. El resto, que tuvieron un incremento del 1%, no perderán poder adquisitivo.


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