viernes, 20 de octubre de 2017 09:09
Sociedad

El maquinista queda en libertad, imputado por 79 delitos de homicidio por imprudencia profesional

 

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El maquinista del tren que descarriló el pasado miércoles en Santiago de Compostela, Francisco José G.A., ha quedado en libertad, imputado por 79 delitos de homicidio, tantos como víctimas mortales ha provocado hasta ahora el siniestro, y una pluralidad de delitos de lesiones, todos ellos cometidos por imprudencia profesional.

Así lo ha decidido el titular del Juzgado número 3 de Santiago de Compostela, Luis Aláez, tras tomarle declaración durante cerca de dos horas, desde en torno a las 20.00 horas y hasta poco antes de las 22.00 horas.

En su relato ante el juez, Francisco José G.A., de 52 años de edad, ha asumido que cometió un fallo humano al entrar a 190 kilómetros por hora en una curva limitada a 80 kilómetros por hora, según han asegurado a Europa Press fuentes conocedoras del testimonio del conductor del convoy.

Según ha informado el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), ninguna de las partes solicitó prisión para Francisco José G.A. al no apreciarse riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas, las dos condiciones que impone la justicia española para decretar prisión en estos casos.

Así, el juez ha acordado su libertad provisional sin fianza, pero el maquinista tendrá que comparecer semanalmente en el juzgado que se designe. Además, se le ha prohibido salir del territorio nacional sin autorización judicial durante seis meses y se le ha intervenido de forma cautelar la licencia profesional para la conducción de ferrocarriles por igual plazo.

Aparte del juez y del fiscal del caso, Antonio Roma, en el testimonio del maquinista, que el pasado jueves se había acogido a su derecho a su declarar ante la Policía, este domingo estuvieron presentes, como partes personados en la causa Renfe, Adif y dos compañías aseguradoras.

TESTIMONIO EMOTIVO

Fuentes que han asistido al pase a disposición judicial han explicado a Europa Press que la mayoría de las preguntas que se le plantearon al maquinista se centraron en intentar averiguar las razones por las cuales no frenó. Además, han descrito como "muy emotivo" el testimonio del maquinista.

Antes de iniciar el interrogatorio al conductor del convoy, en primer lugar se realizó en dependencias judiciales una diligencia relacionada con su móvil. Tras la entrega del atestado policial al fiscal y a los abogados presentes, fue cuando Francisco José G.A. empezó a prestar declaración durante cerca de dos horas.

No obstante, hasta cinco minutos pasada la medianoche, el conductor del tren accidentado no abandonó las dependencias judiciales, a bordo de un coche policial igual al que le había conducido, a las 18.20 horas, desde la Comisaría compostelana, donde permanecía desde que este sábado a mediodía había recibido el alta médica en el hospital Clínico.

ÚLTIMOS DÍAS

El maquinista el convoy siniestrado había sido detenido por la Policía a las 19.40 horas del pasado jueves en el Hospital Clínico, donde permaneció hasta mediodía del sábado para ser tratado de las heridas leves que había sufrido en el accidente.

Una vez dado de alta, Francisco José G.A. fue conducido a la Comisaría de Santiago, donde permaneció hasta las 18.15 horas de este domingo, cuando fue conducido esposado hasta los juzgados compostelanos. El maquinista se había acogido a su derecho a no declarar ante la Policía, que intentó recabar su versión de los hechos el pasado viernes.

CAJA NEGRA Y TESTIGOS

Aparte del testimonio del conductor del tren, otra de las claves para intentar entender las causas del siniestro, que se produjo pasadas las 20.30 horas del pasado miércoles, radica en las cajas negras del convoy, que permanecen bajo custodia policial, a la espera de que en las próximas horas puedan ser escuchadas bajo la supervisión judicial y con la asistencia técnica de un perito especialista.

Por otra parte, la Policía también ha empezado a tomar declaración como testigos a supervivientes del descarrilamiento del tren, de forma que la Policía Judicial está contactando con los supervivientes que resultaron ilesos y aquellos que sus heridas le permitían desplazarse hasta dependencias policiales.

En esta toma de declaraciones se les está preguntando a los pasajeros del Alvia accidentado cómo había transcurrido el viaje hasta el momento en que el tren descarriló, pasadas las 20.30 horas del miércoles en la curva A Grandeira, en el lugar de Angrois, a unos cuatro kilómetros de la estación ferroviaria de Santiago de Compostela.

La Policía, que se encargó de elaborar el atestado sobre el siniestro que entregó al juez, intenta averiguar si los pasajeros habían percibido algo que les resultase extraño durante el viaje y cómo se desarrollaron los acontecimientos posteriores al descarrilamiento.

CONSECUENCIAS

Aparte de las 79 víctimas mortales que provocó este trágico accidente ferroviario, la última de ellas registrada la pasada madrugada en el hospital Clínico de Santiago, un total de 70 personas heridas en el accidente permanecen ingresadas en los hospitales gallegos.

De los 70 heridos que aún están hospitalizados en centros sanitarios de la comunidad, 22 están en las unidades de críticos --20 son adultos y dos se encuentran en la UCI pediátrica--. Desde Angrois, donde se produjo el accidente, fueron trasladadas 178 personas heridas que proceden de diversas comunidades españolas, aparte de países como Argentina, Colombia, Perú, los Estados Unidos y el Reino Unido.

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