sábado, 19 de agosto de 2017 05:45
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Detroit y Europa

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Hoy todo el mundo desarrollado habla de Detroit. La tragedia griega ha cruzado el Atlántico y el país de las oportunidades ha bajado la cabeza por la vergüenza de la quiebra de esta enorme ciudad del medio Este de los Estados Unidos. Allí tienen su sede la General Motors, la Ford y la Chrysler ,nada menos, tres tótems del capitalismo multinacional. Allí también la gente pasa hambre, porque el 36 % de su población está en esa frontera invisible que separa la pobreza del poder llegar a fin de mes con lo justo. En 1950 la ciudad tenía cerca del millón y medio de habitantes. Ahora anda por los setecientos mil porque la gente ha emigrado a los suburbios para no pagar o cotizar menos impuestos.

Es la ciudad a la que el FBI en los años ochenta definió como la capital mas peligrosa de los Estados Unidos. Incendios y crímenes aprovechaban los edificios abandonados para convertir a Detroit en un verdadero infierno. Especialmente, en la llamada por los jóvenes "la noche del diablo". Ahora el Gobernador del estado Richk Snyder, ya no sabe qué hacer porque la deuda alcanza los veinte mil millones de dólares y ninguna de las medidas que ha adoptado hasta ahora ha servido absolutamente para nada, ni siquiera el nombramiento de un administrador municipal independiente, una figura que en el argot empresarial se le conoce con el sobrenombre de "terminator".

Allí no hay Troika, ni Banco Central que proponga un rescate y al FMI no se le ocurrirá mover ni un dedo para "interferir" en la política interna de la primera potencia del mundo, porque eso solo se hace con España, Grecia, Portugal, Irlanda y el cono sur americano, que con lo de la "revolución bolivariana" está que se sale en todos los sentidos, incluido en la vuelta atrás hacia el pozo sin fondo de la inflación galopante que hará que los "buitres financieros" hagan de nuevo lo posible para derribar a los gobiernos o ahogarles con la deuda nacional, la eterna deuda latinoamericana.

¿Y qué es lo que va a pasar con Detroit?. Pues lo que siempre ha pasado en la Norteamérica en recesión. Unos, los mas honrados, se tiraran por la ventana, otros, cambiaran el paro de Michigan por algún trabajo en Tejas o California y los demás que sobrevivan, tendrán que salir a flote por si mismos sin que nadie desde Washington les eche una mano. Capitalismo puro y duro, sí señor. Algo, que los europeos confiados e ingenuos comenzamos a aprender en los últimos tiempos, especialmente en los países de la Europa del Sur que si no es ya otro Detroit, le falta muy poco. A los confiados ricos del norte: alemanes, suecos, holandeses, austríacos? tampoco les irá mejor, porque pronto también les llegará su San Martin. No tengan ninguna duda. El Titanic, aunque se partió por la mitad, se hundió igualmente en su totalidad, y en él se ahogaron los mas pobres, pero también los pasajeros que viajaban en primera, la orquesta y hasta el capitán de la nave. Y si la vieja Europa no evita el Iceberg de la crisis en su conjunto, acabará como Detroit y hasta tan "trágicamente" como el orgullo naviero de la White Star Line.

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