miércoles, 18 de octubre de 2017 11:30
Opinión

ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

Consol Prados
Consol Prados

En el artículo de hoy podría hablar de la crisis política e institucional agravada por el caso Bárcenas y compañía, y la falta de respuestas urgentes y contundentes. Los partidos políticos en general, de las erróneas medidas ante la crisis, del encaje de Cataluña, ... que es lo que vende en estos días, totalmente justificado por otra parte.


Pero quiero aprovechar para hablar de las iniciativas ciudadanas, que no ocupan espacio mediático, y sí son realmente brotes alentadores de un nuevo modelo de relaciones para una nueva sociedad. Iniciativas, algunas, que han pasado de la indignación al compromiso y la acción. Que predican una nueva cooperación entre los actores y practican nuevas formas de trabajo. Redefiniendo, en mi opinión, el mismo concepto de ciudadanía, con nuevo sentido y más completo.


Crisis es una coyuntura de cambios, sujeta a incertidumbre ya evolución. Momentos también para el cambio personal y colectivo. Un transitar que no debe ser en negativo, al contrario, una búsqueda de renovadas ideas y maneras de hacer, aunque el camino sea difícil con las circunstancias actuales. No es casual que la incertidumbre sea uno de los motores de la evolución, biológicamente hablando, y creo que aplicable también a nivel social.


Concretamente quiero hablar de la economía del bien común.


Ante una de especulativa, premiada por la acumulación de capital, de enriquecimiento rápido, individualista y con notables carencias de ética, que es lo que nos ha llevado a la situación presente, nace esta nueva filosofía basada en valores opuestos a la anterior. Asentada en la solidaridad, la sostenibilidad, en el reparto justo de la riqueza, en unas condiciones laborales de calidad, democrática y cooperativa con otras entidades. Además, como valor añadido, mide el beneficio que aporta a la comunidad. En definitiva estamos hablando de la responsabilidad social real de empresas, especialmente cooperativas, que han iniciado este camino y que se agrupan para crear nuevas sinergias en beneficio de la propia creatividad y viabilidad, y sobre todo en beneficio del común.


A menudo las palabras se desgastan. Por eso encuentro adecuado un cambio de concepto, de la economía social en la economía del bien común. Cooperativas que trabajan en finanzas éticas, en el mundo de los seguros, en cooperación con economías del tercer mundo, cooperativas de consumidores, ... muchas y diversas iniciativas que empiezan a abrir camino y no tienen la necesidad de esperar las respuestas de la administración , siempre lentas.


Creo que es una apuesta realmente transformadora que pone de manifiesto que es posible buscar la viabilidad económica con la responsabilidad social.


Bueno, como algo que procura una ventaja, una ganancia, un beneficio. Bien como servicio que se ofrece y que es valorado. Común, como mutuo, colectivo, público, corporativo. Valores, por tanto, aplicables a otros ámbitos, por ejemplo, a una nueva manera de entender y gestionar el espacio público, este donde confluimos todos. Una prueba son "las ciudades colaborativas", experiencias que nacen con el objetivo de gestionar parte del programa de ciudad porque intenta redefinir usos y espacios, optimizar recursos, trabajar en red, y va más allá de la admnistración.


A menudo los cambios se provocan desde el interior. Por todo ello, la crisis también puede ser una oportunidad para una nueva sociedad que se construye desde el empoderamiento de la ciudadanía y el bien común. Sirvan estas líneas para alentar a la gente que lo quiere hacer posible.


Consol Prados

COMENTAR


Más opinión
Opinadores
Pressdigital
redaccion@pressdigital.es
Powered by Bigpress
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR ORNA COMUNICACIÓN SL
Mapa Web Condiciones de uso Consejo editorial version mobil