jueves, 19 de octubre de 2017 22:19
Opinión

COMIENZAN LAS ELECCIONES DE VERDAD

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Aunque algunos políticos las minimicen y traten de meterlas en su saco soberanista o centralista, las elecciones municipales que comienzan oficialmente este 7 de mayo son solo eso: m.u.n.i.c.i.p.a.l.e.s.


Escoger al alcalde o alcaldesa y a los concejales y concejalas de cada municipio es posiblemente el hecho político más importante de la democracia, porque a ellas y a ellos les toca lidiar siempre con los problemas más difíciles contando para resolverlos con los escasos recursos que les dejan el gobierno de la nación, el de las autonomías o el de las meguantes Diputaciones provinciales. Cargarles ahora con la responsabilidad de que no pueden formar gobierno con otros grupos políticos porque son o no son independentistas es, además de una falacia democrática, una tontería social, ya que la gente vota, salvo en las grandísimas ciudades, más que a las siglas, al vecino que cree que mejor les va a arreglar la calle o solucionarle los servicios más esenciales.


Es verdad que en Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia, por poner varios ejemplos diferentes, los grandes partidos y los también emergentes se juegan algo más que un cartapacio municipal este 24 de mayo ya que, al estar tan próximas tantas elecciones distintas, la confusión se ha hecho la dueña de la campaña municipal, pero lo cierto es que el sano y reconfortante espíritu municipalista sigue vivo pese al divismo de casi todo los partidos, que piensan mucho en clave de Estado y muy poco en el cada día de sus votantes y conciudadanos y quizás, por eso, las grandes decisiones que se toman en centros de poder como Bruselas, Madrid o Barcelona son equivocadas, porque a ninguno de nuestros grandes dirigentes se le ocurre pensar en la guardería de los niños, el sueldo de los maestros, las medicinas de los viejos o la irnsufrible subida del coste de la luz y la vivienda, tal vez porque es más fino y más selecto discutir sobre macroeconomía que de microcréditos, de geopolítica que de supresión pasos a nivel o de rotondas.


Y sin embargo, a uno le parece que la figura de un alcalde o de una concejala es capital para nuestra convivencia. Sin ellos, la sociedad moderna estaría desestructurada y caería en la esquizofrenia colectiva.¿Con qué político se puede hoy día tomar un café, y de paso ponerlo a caer de un burro, si no es con tu alcaldesa o el vecino del cuarto que es el concejal de urbanismo? Pues eso. Así que mucho ánimo y a votar, pero como se ha hecho siempre, eligiendo a aquel o aquella que nos puede arreglar mejor la calle o ponernos los contenedores de última generación. Lo otro, ya tocará otro día.

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