lunes, 18 de diciembre de 2017 15:30
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"El cine tiene un gran potencial pedagógico"

El método de enseñanza en España está obsoleto y debe tender hacia lo audiovisual, según expertos

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El libro de texto y la clase magistral están obsoletos y es necesario más contenido audiovisual en las aulas, según varios expertos en 'escuela disruptiva', una modalidad diferente a la enseñanza formal tradicional, que busca que los alumnos aprendan, por ejemplo, a través de diferentes disciplinas artísticas.


"Si resulta un lugar común decir que vivimos en la sociedad de la imagen, ¿cómo puede ser que el principal lenguaje utilizado en la escuela sea todavía el lenguaje escrito?", se preguntan desde la Fundación Telefónica, que ha creado la Escuela de Educación Disruptiva (EED) para todas aquellas personas --la mayoría docentes--, interesadas "en construir una educación diferente". Se trata de incorporar el lenguaje audiovisual como fuente de información en el aula de manera que se adapten para lo pedagógico los valores que la industria del entretenimiento utiliza, vinculados al placer y al ocio.  "El alumnado puede aprender muchas cosas haciendo cine: desencadenar procesos de escucha, realización, creación de ficción... Es una bomba de competencias", afirma, en declaraciones a Europa Press, Gerardo Tudurí cineasta, creador multimedia y fundador del Colectivo Cine sin Autor.


A su juicio, la política educativa "está reduciendo todos los ámbitos de producción audiovisual a cero", y añade que es "urgente" recuperar esos espacios en el aula para los jóvenes, tanto de la escuela como en la universidad. Tudurí desarrolla proyectos para Primaria, Secundaria y Universidad dentro de 'Cine sin autor'. El objetivo es que los estudiantes aprendan a hacer una película con los medios técnicos que tienen a su alcance. Graban con un móvil y lo editan con un programa sencillo.


Se trata de una producción alejada de la industria audiovisual, donde las personas que intervienen no pertenecen al sector. Son, en este caso, el profesor y sus alumnos. El trabajo es cooperativo y todo se decide en un asamblea: guión, rodaje y edición. "Así se democratiza el cine y se da una dimensión social a la educación", señala el experto. "La película es una metáfora de la sociedad. Queremos que detonen en los alumnos procesos emocionales racionales y sociales; competencias que tienen que poner en práctica para desarrollar una película", afirma Tudurí, que espera que este tipo de aprendizajes tengan un hueco en el sistema educativo español.


Aquí, el papel del profesor el "fundamental". Se trata de un proyecto que requiere no sólo el manejo de las nuevas tecnologías, sino, sobre todo, tiempo. Sin embargo, este cineasta reconoce que las políticas educativas y los recortes "están asfixiando" a los docentes y no les permiten dedicarse a tareas creativas. "El cine tiene un gran potencial pedagógico y es un gran aliado para enfocar los aspectos curriculares", afirma Laia Colell, que, junto a Núria Aidelman, ha participado también en los encuentros de la Fundación Telefónica con su propuesta 'Cine en curso'. "La escuela es el espacio en el que uno debe descubrir que es capaz de hacer cosas importantes y que otros le dan valor", asevera.


Colell, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universitat Pompeu Fabra y miembro del grupo CINEMA, trabaja en programas de formación de docentes que vinculan creación, cultura, arte y educación, dentro de los institutos, en horario lectivo y de la mano de cineastas. Asegura que 'Cine en curso' tiene un enfoque transversal en el sistema educativo.


Este proyecto introduce la creación cinematográfica dentro del horario lectivo a partir de una metodología basada en el vínculo entre el visionado de películas de cineastas muy diversos, a menudo alejados de los hábitos mayoritarios, y la propia experiencia de la creación por parte del alumnado.


Esta experta enumera las competencias que se ponen en juego al mismo tiempo durante el proceso creativo: fomenta el trabajo cooperativo y en quipo, favorece la atención, la expresión oral, "que es un déficit grande en los alumnos"; exige gran capacidad para autoorganizarse, para llegar a acuerdos, escucharse y argumentar; y potencia la creatividad.


Para Colell, el alumno percibe rápidamente que el trabajo que realiza "tiene sentido" y es "protagonista de su propio aprendizaje". "Son ellos, los estudiantes, los que toman la iniciativa para aprender", señala esta experta, que advierte de que esto se ha perdido con el actual modelo de enseñanza, donde "el profesor habla y el alumno escucha".


La formación de los docentes en técnicas audiovisuales es el eje principal de su trabajo: lograr que el profesor no se sienta incómodo ante el dominio del alumno de las nuevas tecnologías. "Aunque los niños técnicamente sepan más, el docente con su experiencia tiene mucho que aportar", añade.


No le interesa distinguir entre teoría y práctica en educación, pues considera que el valor de la experiencia es lo "fundamental" en el proceso de aprendizaje.


Al igual que Tudurí, esta profesora universitaria no ve todavía compatible el desarrollo de proyectos como el suyo en el sistema educativo actual, empezando por "cómo encajarlo en un horario tan encorsetado". Sin embargo, celebra que haya "muchos" profesores dispuestos a protagonizar este "cambio necesario".

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