domingo, 20 de agosto de 2017 07:57
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Carta irreverente a los militantes de Unió

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Unió ha sido tradicionalmente, dentro de la coalición con Convergència, el partido demócrata-cristiano que aportaba a su socio unas relaciones internacionales de privilegio y también la tranquilidad ideológica que aporta una internacional muy solvente y bien relacionada en todo el orbe político mundial. Muchos empresarios catalanes han realizado viajes a países emergentes a hacer negocios de la mano de un Duran i Lleida, que tiene más amigos fuera de España en los diferentes gobiernos de su ideología, que los que puede conseguir el “entusiasta” Conseller de Presidencia, Quico Homs, en los años que le queden de carrera política creando embajadas a costes de infarto.


Además, desde la llegada de a la Presidencia de Jordi Pujol, Unió ha sido el partido con más cargos institucionales por número de militantes del espectro político español. Se ha llegado a decir que incluso había más cargos que carnets de partido, por lo que algunos, según dicen, tenían dos o tres “chollos” a su disposición gracias a las habilidades políticas del propio Duran i Lleida.


Ahora vivimos tiempos de vacas flacas y hay gente que no se resigna a jubilarse, que quieren decirle a los Espadaler y Pelegrí o a la vicepresidenta Ortega como debe dirigirse el partido o que ruta de la independencia han de coger, para así no perder su propio cargo institucional bien remunerado y también de mucho prestigio nacional. Y claro, éstos “jóvenes”, todos ellos duranistas, no se dejan y además pretenden marcar diferencias con su socio de coalición, que ha dado sobradas muestras de imprudencia política y sobre todo de deslealtad societaria, poniendo el futuro político de Convergència y el suyo propio, en manos de adversarios tan claros como Esquerra Republicana que tiene el legitimo interés de sustituirlo en la Plaça de Sant Jaume en la próxima convocatoria electoral, y también en una ANC a la que Mas ha subvencionado y protegido mediáticamente, pese a los buenos consejos de los dirigentes de Unió, que siempre han desconfiado de tanto protagonismo personal de Carmen Forcadell, e incluso del de la Señora Casals en Òmnium.


Y por todo esto y porque les han metido en el lio, Unió se ha visto obligado a convocar un referéndum sobre la ruta a seguir en los próximos meses, en el que la “declaración unilateral de independencia” juega un papel preeminente gracias, repito, a la deslealtad de su socio convergente, que además con disimulo vergonzante, ha estimulado a los Rigol y Gispert constituidos en gerontocracia agresiva, a montarles un lío interno, para que sus militantes y electores se “acojonen” y abandonen una línea ideológica que viene desde el 7 de Nnoviembre de 1931 y que está muy clara y figura sin duda en su acta fundacional firmada durante la Segunda República española, en la que no recuerdo yo que existiera todavía Convergència Democràtica de Catalunya, salvo que Pilar Rahola me corrija, que de esto y de casi todo, sabe mucho más que yo y el resto de la profesión.


Permítanme un modesto consejo los militantes de UDC, y solo hasta que se vote: No hagan mucho caso a las noticias que sobre el tema les ofrecen los telediarios de TV 3 y tampoco de algunos programas radiofónicos que instrumentan los del “Clan del Pinyol” . Déjense llevar por su propia historia y voten en conciencia, que es lo que les van a exigir sus tradicionales votantes. Y como nos enseñaron nuestros abuelos, piensen que si tiene barba, será San Jose, y si el cutis es fino, será la Virgen María. Y por mucho que les pese a sus hermanos convergentes, a ustedes les irá bien, ya que ambos son los padres del que creó el cristianismo, y eso a Unió le es ideológicamente familiar. De nada y Buena suerte.

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