martes, 17 de octubre de 2017 03:51
Opinión

¿ESPERANZA AGUIRRE SE VA?

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Leo la noticia de que Esperanza Aguirre convoca un congreso extraordinario para marcharse y no me lo acabo de creer. Bueno, a medias, ya que lo del conclave lo veo claro, pero lo de que “la casi-alcaldesa de Madrid” lo deja, me suena a sonido hueco, o si lo prefieren, a un eco lejano demasiado conocido para ser el sonido original.


La última vez que se marchó Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, condesa de Bornos y grande de España fue cuando siendo presidenta de la comunidad decidió trabajar para una empresa cazatalentos, después de pasar un mal trago con un cáncer que despertó la solidaridad de todos los que la conocen, pero también de los que comentamos “su vida pública” cotidianamente. Afortunadamente, la enfermedad pudo ser controlada y ella, tras un breve periodo de gestiones, en su “nueva empresa” volvió por donde solía, para convertirse en la lideresa que sus encendidos seguidores necesitaban para darle caña, “incluso” al jefe Mariano Rajoy.


Ahora toca, salir de los focos, porque lo de la jueza Manuela le ha cortado el resuello a la condesa y el prestigio que atesoraba como ganadora indiscutible de elecciones locales con tamayazo y sin él. “Es la hora de la humildad y de la responsabilidad de todos” ha dicho en las últimas horas, y claro, a muchos, nos ha sonado a abrazo del oso a su amigo Mariano, para que si pierde las generales o gana por la mínima, se retire y deje el partido en manos “más expertas” y si es posible “liberal-conservadoras” que detrás de las bambalinas esperan su oportunidad para viajar a Madrid y “sustituir” muy a pesar suyo al actual Presidente del Gobierno.


¿Es eso retirarse de la política? Pues miren, no sé qué quieren que les diga, ya que aquello del perro del hortelano, que no come ni deja comer, está demasiado visto, especialmente en el partido popular, como para que no nos podamos imaginar fácilmente la burda estrategia de quien, para no dejar el poder, coloca por delante de su peor enemigo a algún otro que haga su papel destructor, mientras, él, es decir ella, maneja por detrás los hilos de su original marioneta. Todo sea por estar en la pomada dando tan solo un inteligente paso atrás.

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