viernes, 18 de agosto de 2017 10:57
Cultura

Ramiro Grau Morancho publica 'Justicia injusta', recopilatorio de cien artículos

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Ramiro Grau y su libro


Nuestro colaborador, el abogado y escritor don Ramiro Grau Morancho, acaba de publicar en ebook un nuevo libro, titulado “Justicia Injusta”. El libro recoge en cien artículos “la situación de la Justicia en España, cada vez peor, en su opinión, al tiempo que propone cambios y reformas necesarias para evitar el hundimiento de ese gigantesco barco llamado Administración de Justicia. Y que con él naufraguen una buena parte de nuestros derechos, como de hecho ya está sucediendo…”.


Nuestro colaborador, el abogado y escritor don Ramiro Grau Morancho, acaba de publicar en ebook un nuevo libro, titulado “Justicia Injusta”. El libro recoge en cien artículos “la situación de la Justicia en España, cada vez peor, en su opinión, al tiempo que propone cambios y reformas necesarias para evitar el hundimiento de ese gigantesco barco llamado Administración de Justicia. Y que con él naufraguen una buena parte de nuestros derechos, como de hecho ya está sucediendo…”.


Ramiro Grau Morancho conoce el mundo judicial desde dentro, pues ha sido juez, fiscal y secretario judicial sustituto durante más de una década, y actualmente ejerce la Abogacía. Es también Profesor de Derecho Penal, Civil y Laboral en Universidades privadas de Madrid y Barcelona, y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.



“Justicia Injusta” está a la venta en Amazon y La Casa del Libro, al precio de seis euros, y en breve será editado en papel por una prestigiosa editorial nacional, que se ha interesado por comprar los derechos de edición.



ENTREVISTA AL AUTOR 



1) ¿Cuál es el estado de la Administración de Justicia en España?

En mi opinión, malo, por numerosas razones, de las que voy a resaltar solamente dos: el gran retraso en la resolución de la mayoría de los pleitos, que hacen que cuándo el asunto llega a puerto, al justiciable ya casi le da lo mismo. (En ocasiones los justiciables realmente acaban siendo “ajusticiados” por el sistema, entre tasas judiciales, honorarios de abogado y procurador, posible condena en costas, etc.).
Y en segundo lugar, pero no menos importante, la total politización de la Justicia, que empieza con la “contaminación” política del Consejo General del Poder Judicial, y se traslada en cadena y en cascada a todo el sistema…
El juez que quiera ser independiente, y los hay, sabe claramente que no hará una gran carrera judicial, pues los ascensos se producen cuándo tienes “apoyos” en el Consejo, o en el caso de la fiscalía, en la Fiscalía General y en el Ministerio de Justicia.
En otras palabras, no se asciende en virtud de los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, sino en función de “otros méritos”.


2) ¿Cómo podría mejorarse la Administración de Justicia en España?

Creo que habría que unificar la administración de la justicia. Me explico, es una “empresa” dónde los jueces dependen del CGPJ, los fiscales del Ministerio de Justicia, los secretarios judiciales, mitad del Ministerio y mitad de las comunidades autónomas; los funcionarios de las autonomías correspondientes… En resumen, cada cuerpo o estamento depende de unos jefes distintos, y es imposible que una organización funcione bien cuándo no hay una sola jefatura, con unas directrices claras.
Por no hablar de la tradicional falta de medios personales y materiales, que creo cada día es menor. Lo que hay son muchos incumplimientos de horarios, e incluso de jornadas de trabajo, semanas caribeñas de 4 días, dónde determinadas Autoridades ni están ni se las espera por el Juzgado, Tribunal o Fiscalía los viernes, por ejemplo, etc.
Y funcionarios que fichan y a continuación se van a la cafetería más cercana, a desayunar, consumiendo así la primera media hora de “actividad laboral”…
El tema de los idiomas es también kafkiano. Que un juzgado de Barcelona envíe un exhorto a Zaragoza en catalán, y aquí haya que contratar a un traductor para que lo vierta al castellano, cuando la Constitución establece claramente en su artículo 3 que “El castellano es la lengua española oficial del Estado” y que “Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”, realmente es de juzgado de guardia… Supone un derroche de medios en auténticas chorradas y una gran pérdida de tiempo, pues cualquier traducción demora meses la resolución de un asunto.
Por no hablar de los tiempos muertos en la justicia. De nada sirve que un sumario o un procedimiento abreviado se instruya con una cierta celeridad, si luego a la hora de calificar los hechos por la fiscalía se tarda meses (en ocasiones) en presentar el correspondiente escrito de acusación, o el Juzgado o Tribunal señala la vista para dentro de un par de años, por exceso de pendencia…

En resumen, soy moderadamente optimista: creo que estamos mal, pero vamos a peor.


3) ¿Existe justicia en España?

Es triste decirlo, y más siendo un profesional del Derecho, pero honradamente creo que no.
Hay excesivas “interferencias”, demasiados intereses, una fiscalía que está más al servicio del Gobierno que otra cosa, y me refiero a su cúpula, no a los fiscales de a pie…
Los poderes económicos tienen a su servicio a los mejores abogados, o por lo menos a los más caros, y estos muchas veces retuercen la ley a su antojo, y acaban agotando, a base de pleitos y recursos, al justiciable, que normalmente carece de recursos suficientes como para embarcarse en grandes pleitos.
Tenemos, por ejemplo, al señor Ruiz Mateos, que en paz descanse, del que no me consta que el Estado español le haya resarcido con un solo euro por la expropiación de centenares de empresas, y ello a pesar del artículo 33, 3, de la Constitución vigente. Pero eso sí, se ha arruinado, él y su familia, emprendiendo centenares de pleitos contra el Gobierno, que se ha defendido por medio de los Abogados del Estado, cuyos salarios ha pagado la propia familia Ruiz-Mateos, con sus impuestos…


4) ¿De qué trata el libro? ¿Qué objetivos persigue con su publicación?

Cualquier persona sensata que trabaje en una determinada actividad tiene el deber moral de procurar mejorarla. Se trata de que nuestra vida no sea estéril, y no solamente nos ganemos el sustento, que también, sino que contribuyamos, en la escasa medida de nuestras posibilidades, a mejorar la sociedad en la que nos ha tocado vivir, en este caso la española.
Pretende ser mi modesta contribución a esa obligación moral que pienso tenemos todas las personas bien nacidas.

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