miércoles, 22 de noviembre de 2017 02:56
Sociedad

Una superviviente de Hiroshima: «Recuerdo ver a mucha gente quemada gritando por las calles»

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Supervivientes de Hiroshima


Beatriz Pérez.- Kuniko Kimura (Hiroshima, 1940, a la izquierda) y Masashi Ieshima (Hiroshima, 1942, a la derecha) tenían cinco y tres años respectivamente el 6 de agosto de 1945, cuando una bomba nuclear lanzada por los Estados Unidos cayó a las 8.15 de la mañana en su ciudad. Tres días después, caía otra en Nagasaki. El ataque puso el final a la II Guerra Mundial y constituyó una de las mayores masacres de la historia del siglo XX. En Hiroshima murieron en un instante unas 69.000 personas; en Nagasaki, 25.000 más. Otras 200.000 murieron en los siguientes años de cánceres o problemas de salud derivados.


Con motivo del cumplimiento el pasado verano de los 70 años de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki, Delàs, centro barcelonés de estudios por la paz (Erasme de Janer, 9), organizó el pasado lunes un acto conmemorativo. En él contó con los testimonios de Ieshima y Kimura, dos de los supervivientes y miembros, a su vez, de Toyukai, la Federación de asociaciones de supervivientes de la bomba atómica. Con ellos ha podido conversar Press Digital.


¿Cuál es su recuerdo de ese día?


[M] Solo tenía tres años y dos meses cuando cayeron las bombas, así que no tengo un recuerdo muy completo. Pero lo que recuerdo es que mi casa estaba en la cima de una colina y desde ella se podía ver otra colina de la ciudad, que estuvo ardiendo durante tres días sin parar.


[K] Mi casa estaba a 1,7 kilómetros del centro y yo vivía con mi madre y dos hermanos. Mi padre era militar y no estaba allí. Normalmente durante las mañanas salíamos temprano a jugar porque en Hiroshima el verano es muy cálido y húmedo. Pero ese día, mi madre tenía dolor de cabeza y no pudo prepararnos el desayuno, por tanto nos quedamos en casa.


Cerca de las 8.15 de la mañana, mi madre me pidió que fuera a la casa de enfrente para coger algo de comida. Pero en cuanto abrí la puerta oí los aviones, y nosotros sabíamos que si oíamos ese ruido debíamos tener cuidado. Poco después cayó la bomba. Me tumbé en el suelo y me di cuenta de que nuestra casa estaba cerca del colapso: las paredes estaban destruidas y hubo como una gran tormenta de arena. Mi madre creyó que la bomba había caído en nuestra casa.


A las 15.00 salimos y recuerdo ver a mucha gente quemada, negra. No podíamos reconocer si eran hombres o mujeres. Después de eso, oí muchos gritos, la gente estaba en pánico, nadie sabía a dónde iba… Por la tarde, llegamos a un aeropuerto militar, donde pasamos la noche. Pero lo que más recuerdo es que ese día conocimos a una adolescente –creo que era una adolescente adolescente, pero no lo sé con seguridad— quemada, que nos pidió agua. Los militares nos habían dicho que no les diéramos agua porque, según en qué casos, podían morir, así que mi madre no se la dio, le pidió que esperara un momento y le dijo que volvería pronto. Pero cuando volvimos, nos dimos cuenta de que la chica había muerto. Mi madre lamentó no haberle dado agua. Todavía recuerdo esto con mucha claridad, su cuerpo quemado.


Han pasado 70 años del primer y último ataque de la historia. ¿Qué ha aprendido el mundo de Hiroshima?


[M] Pese a haber pasado 70 años, los efectos de la radiación todavía persisten. La segunda generación todavía los padece. Los japoneses debemos dar el mensaje a los demás de lo que no puede volver a suceder, pero sin un sentimiento de venganza.


[K] Mucha de la gente que sobrevivió ha ido muriendo progresivamente por efecto de las radiaciones. Hiroshima ignifica que el ser humano no puede vivir ni con armas nucleares, ni con energía nuclear. No podemos controlar la radiación. Esto es lo que me gustaría que la gente aprendiera sobre nuestra experiencia en Hiroshima.


Los Estados Unidos nunca se han disculpado por el ataque.


[M] La guerra acabó una vez cayeron las bombas nucleares, por eso los EE.UU. no se han disculpado. Todos sabemos que no se pueden lanzar bombas sobre la población civil, pero los EE.UU. no quieren asumir responsabilidades. Hace muy pocos años que los EE.UU envían a sus embajadores a la ceremonia en recuerdo a Hiroshima.


[K] Los EE.UU. dicen que usaron armas nucleares para poner fin a la guerra. Y todavía mucha gente piensa esto. Nosotros no odiamos a los EE.UU., pero no nos gustaría que otras generaciones pasaran por lo mismo. Para mí, el que los EE.UU. consideren que no son necesarias las armas nucleares es la manera que tienen de decir “lo siento”.


Ustedes forman parte de Toyukai, la Federación de asociaciones de supervivientes de la bomba atómica. ¿Qué trabajo llevan a cabo?


[M] Hemos atendido a más de 10.000 supervivientes, miembros todos ellos de la organización. Pero ahora solo quedan 6.000. El número de supervivientes de la segunda generación es de 7.000. Los supervivientes han ido envejeciendo y ahora la mayoría tienen en torno a 80 años. Además, padecen muchos problemas de salud, por lo que nuestra organización ofrece consultoría sanitaria y también los ayudamos a ser reconocidos como supervivientes para que puedan recibir una pensión del Gobierno, ya que a veces este intenta minimizar los problemas. A aquellos que no son reconocidos como tales los ayudamos a hacer leyes para conseguirlo. Ahora mismo en Japón hay cientos de personas luchando contra el Gobierno.


[K] También trabajamos por la abolición de las armas nucleares.


Irán es una potencia nuclear. ¿Cuál es el peligro de este hecho?


[M] Irán está muy lejos de Japón... En Japón nosotros tenemos un problema similar con Corea del Norte. Sé que se ha llegado a un acuerdo recientemente con Irán, espero que funcione y que sirva para prevenir el desarrollo de la bomba atómica.


[K] Creo que la actual bomba atómica podría matar a muchas más personas que las de Hiroshima y Nagasaki porque la tecnología ha evolucionado. No solo Irán, también Corea del Norte y los Estados Unidos tienen armas nucleares, y no debería ser así. Quisiera que estos países aprendieran de nuestra experiencia las consecuencias de las bombas nucleares. En el fondo, creo que utilizar armas nucleares es matarse a uno mismo.


Recientemente Japón aprobó una reforma que permitirá a sus Fuerzas Armadas combatir en el exterior, algo que no sucedía desde la II Guerra Mundial. ¿Qué consecuencias puede tener esto?

[M] Sí, se modificó el artículo 9 de la Constitución de Japón. El 60% de la población se opone a esta medida, mucha gente joven se ha estado manifestando delante del Parlamento. Necesitamos cambiar el Gobierno en las próximas elecciones.


[K] Yo estoy muy, muy preocupada por esto. A mí me gustaría usar siempre la palabra “posguerra”, no la palabra “guerra”. No quiero más guerras.


¿Cuál es el mensaje que le transmitiría a la juventud europea sobre su experiencia de la bomba atómica?


[M] Lo primero que me gustaría decirles es que, si alguna vez tienen la oportunidad, visiten Hiroshima o Nagasaki, y ahí verán la realidad de estas armas. Les diría que por favor no se uniesen a grupos como el presunto Estado Islámico y otros relacionados con la guerra.


[K] En mi opinión, los jóvenes japoneses de ahora no están tan comprometidos políticamente como lo estaba mi generación. Cuando yo era joven participé en muchas manifestaciones de diferente índole. Pero ahora no veo esto en Japón: gente joven concernida por la situación política del país. Sin embargo, creo que los europeos sí lo están más y por eso me gustaría que escucharan nuestra historia para que se sensibilicen con las armas nucleares. No podemos cambiar el mundo si los jóvenes no alzan la voz.


Después de Hiroshima, Japón fue un país devastado y mucha gente tuvo que desplazarse. En Europa estamos viviendo una situación similar con los refugiados sirios. ¿Qué opinan sobre esta crisis?


[M] He oído que nuestro Gobierno también está acogiendo a refugiados sirios y dándoles dinero, así como lo hacen también los Estados Unidos. Espero que Japón acepte incluso a más refugiados, aunque el nuestro es un país muy estricto con los refugiados en general, no solo sirios.


[K] Creo que Siria es un país con mucha historia --me gustaría viajar allí si pudiera--. Japón es una isla, está rodeada de mar y, si te soy sincera, nos cuesta entender lo que está sucediendo en Siria y en Europa. Creo que abandonar el país nativo es algo duro para todos, por lo que me gustaría que hubiese paz en Siria pronto. Si los sirios vienen a Japón, creo que sufrirían igualmente por la diferencia cultural.

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