martes, 26 de septiembre de 2017 23:55
Opinión

UN PAÍS DE TRIBUS

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Soplan vientos de fuerte tormenta en los aledaños de la Moncloa. La última encuesta de El País, bastante maquillada por cierto, anuncia que Ciudadanos ya ha superado al PP y que el PSOE, podría ganar por la mínima las elecciones de Diciembre. Periodistas hay, que ya anuncian una dimisión forzada de Rajoy para finales de este mes, o coincidiendo con las fiestas de difuntos de Noviembre.


Madrid es un hervidero de rumores, y como siempre, sus medios de comunicación, tratan de traspasarnos la incertidumbre al resto de los españoles. Un año más, la recepción de los Reyes a los políticos y a los “artistas” y gente de bien, no nos tranquiliza nada a los que la vemos lejos de la capital del Estado. Seguramente, el día que esa recepción se celebre en San Sebastián o Badajoz, nos pillará más predispuestos a comprender que este país de tribus ha alcanzado su madurez y es capaz de convivir en paz y en una sensata armonía.


Los que ahora se postulan como salvadores de la patria y defensores de una derecha civilizada tipo Ciudadanos y un PSOE versión zapateril a las órdenes de Pedro Sánchez, son los mismos que han permitido, o se han beneficiado, del saqueo de cuarenta mil millones de euros durante los últimos 39 años constituyentes en las diferentes administraciones centrales, autonómicas o municipales. Ellos y solo ellos, atrincherados en una cómoda retaguardia, hablan y no paran, en las últimas semanas, de regeneración democrática, independentismo y hasta de una Europa, que enfangada hasta las cejas, pretende dar lecciones de solvencia económica cuando en realidad está arruinada y en claro declive.


Un día de éstos, nos despertarán los que realmente pasan hambre colándose por los numerosos agujeros que tenemos en el este y en el sur y entonces, sabremos lo que realmente es estar en crisis. La historia de nuestro continente siempre ha sido así. Cada 500 años se cae un imperio, nos matamos los unos a los otros, y la sociedad renace de sus cenizas creando una sociedad nueva que luego se autodestruye al cabo del tiempo.


Como comprenderán, que dimita Rajoy, algo que sinceramente no me creo, o que Ciudadanos ocupe el lugar del PP, apenas tiene importancia, en un mundo, en el que todo debe cambiar, para que al cabo de treinta o cuarenta años vuelvan a mandar los mismos o los nietos de los que ahora están a punto de perder la sartén que tenían bien cogida por el mango. Si la revolución pendiente es eso, dejemos que las cosas sucedan y solo participemos en aquellos hechos que más nos apetezcan. A mí, personalmente, en las últimas dos semanas, me regocija ver como los de la CUP acojonan a los convergentes y dejan sin ideología propia a Esquerra. Es como para mojar pan en la salsa de los caracoles y engordar tres kilos. Prueben la receta, les dejará tan anchos.     

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