jueves, 23 de noviembre de 2017 02:42
Cultura

Zaragoza exhibe mantos de la Virgen del Pilar del siglo XVIII al XX

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El Salón del Trono del Palacio Arzobispal de Zaragoza ofrece una exposición gratuita de los mantos más antiguos que se conservan de la Virgen del Pilar, que van del siglo XVIII a principios del XX. Son 36 piezas reunidas por primera vez todas juntas en exclusiva. La más antigua data de 1762 y la más moderna de 1920.


El canónigo director de Patrimonio Artístico de las catedrales de Zaragoza, Ignacio-Sebastián Ruíz, ha explicado que "hay archivos que hablan de mantos ya en el siglo XV", pero "quedan muy pocos anteriores al siglo XX".


El más antiguo fue donado por el Cabildo Metropolitano de Zaragoza y se conserva bien porque se usa poco, concretamente cada 12 de octubre, fiesta de la Virgen del Pilar, si bien este año deberá ocupar otro su lugar el mostrarse éste en la exposición.


Ruíz ha subrayado que las piezas que se ofrecen "son auténticas joyas textiles de las artes decorativas". Ha añadido que "en su momento se regalaron para el uso" y esto ha hecho que "se hayan deteriorado y por eso quedan pocos de cierta antigüedad". A su entender, estas piezas son "el signo más palpable de la devoción del pueblo cristiano, de fieles y personajes ilustres".


Entre los mantos que se pueden contemplar se encuentra el donado por la Reina María Cristina, que acompañó al rey Alfonso XIII en Roma en sus últimos momentos y a su mujer, Victoria Eugenia, en Lausanne (Suiza) en las mismas circunstancias.


Ruíz ha precisado que ésta es la tercera vez que se realiza una exposición sobre los mantos de la Virgen del Pilar, aunque la primera en que se reúne a los más antiguos. Las otras dos se celebraron en los años 70 del siglo pasado.


La exposición 'Mantos de Nuestra Señora del Pilar' se puede visitar de martes a sábado, de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 21.00 horas, y los domingos y festivos de 10.00 a 14.00 horas, hasta el 10 de enero de 2016.


CARACTERÍSTICAS


La profesora de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza y autora del catálogo de la muestra, Ana Ágreda, ha asegurado que la exposición reúne "piezas relevantes" y permite conocer "la evolución del arte textil y del brocado", en concreto, el paso del hilo de seda al de oro, "sustituyendo el colorido" del primero por el "brillo" del segundo.


La especialista ha asegurado que hay mantos donde se observa "una técnica muy depurada" y ha resaltado el donado por Justo Burillo y Asunción Alonso, con una escena de la Asunción de la Virgen realizada con hilo de seda con puntadas muy pequeñas que hacen que parezca que la imagen está pintada y no bordada.


Esta pieza participó en la exposición Hispano-francesa de 1908, fue realizado en los talleres que el donante tenía en Valencia y recibió la medalla de oro. Sobre el manto de la Reina María Cristina, ha subrayado que posee una "calidad excepcional" y, entre otras curiosidades, ha comentado que por él fue pasado el rey Alfonso XIII cuando tenía dos años.


Los tejidos de los mantos que se exponen son principalmente rasos y terciopelos. Todos ellos son lisos, salvo uno decorado con flores. Sobre los mismos, se superpone una decoración en la que predominan los bordados, aunque hay uno pintado y otro en el que se ha aprovechado un tapiz que luego se adornó.


Respecto a las decoraciones, abundan las tipo vegetal, sobre todo las flores, aunque también hay algunos con escenas y otros elementos como escudos, animales y edificios, así como elementos religiosos, el mayoritario el anagrama de la Virgen, una letra M, y siempre coronados, a veces con un realce acusado en esa parte puesto que "es allí donde se colocaban las joyas para dar brillo y colorido al manto".


Las joyas que se usaban en los mantos para enriquecerlos en determinadas solemnidades están expuestas actualmente en el Museo Pilarista, ubicado dentro de la basílica, junto con las coronas de la Virgen.


ESTUDIO A FONDO


Ignacio-Sebastián Ruíz, quien también es uno de los dos comisarios de esta exposición, ha subrayado que es la primera ocasión en la que "se hace un estudio a fondo" de la materialidad de estas piezas, no solo de su historia, sino de las formas textiles y tipos de decoración. En este sentido, ha anunciado que en sucesivos años, con motivo de las Fiestas del Pilar, se van a realizar nuevas exposiciones de otros mantos.


Esto va a permitir "el estudio y catalogación de todos los mantos" que "rondan los 500", ya que "continuamente llegan de instituciones, asociaciones, cofradías y familias, en agradecimiento a un favor recibido, la salud recuperada o por devoción; raro es el mes o semana que no llega un manto nuevo", ha detallado.


El otro comisario y director del Museo Diocesano de Zaragoza, Domingo Buesa, ha explicado que la aparición de los mantos en la historia de la liturgia occidental es una "aportación del mundo Bizantino a partir del velo de la Virgen, que consideran que es un elemento bajo cuya protección podemos vivir mejor, afrontar muestra salvación y luchar contra los elementos que nos agreden en la vida cotidiana".


Además, "la primera oración litúrgica" de la Virgen "habla de la importancia de que todos estemos bajo su manto, protegidos" y a esto se suma que "los aragoneses inician su andadura por esta tierra pasando por el manto del Pilar", por lo que "podríamos decir que el manto y la Santa Capilla son el espacio que nos bautizan como aragoneses".


EXPOSICIÓN VIVENCIAL


Domingo Buesa ha precisado que estos elementos han sido "prioritarios" para plantear la exposición, que tiene "carácter vivencial" y por eso se presentan los mantos "de tal manera que los ciudadanos pueden hacer un itinerario emotivo que les llevará a su propia conciencia como aragoneses y su vinculación con la Virgen del Pilar".


Así, la disposición de las piezas se ha realizado a modo de camino, como si el visitante andara "por un bosque en el que los mantos le acompañan hacia el fondo de la sala", donde hay una representación de la Virgen, con el pilar desnudo. Esto permite dar protagonismo a las piezas y al itinerario, ha glosado Buesa.


Igualmente, hay una sala previa donde se muestran varias pinturas que permiten apreciar las diferente formas de colocar el manto a lo largo de la historia, desde la más antigua que tapaba toda la escultura y solo permitía ver la cabeza, siendo el elemento central el pilar, pasando por las que van bajando el manto hasta mostrar toda la figura y, sin embargo, ocultar el pilar sobre el que se sustenta. También hay una pintura de Isabel Guerra dedicada a esta advocación mariana.


Buesa ha sostenido que el Museo Diocesano "es un espacio de reflexión sobre la apasionante historia que han vivido nuestros antepasados" y sus salas son "espacios donde han acontecido los momentos más importantes que han determinado la historia de Aragón y sobre todo de Zaragoza".


Ha añadido que la exposición refleja como la belleza puede estar al servicio del arte divino, combinando los aspectos material y sacros de estas piezas. La muestra se ha organizado con motivo de la celebración del 1975 aniversario de la venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza y 250 de la inauguración de la Santa Capilla tal y como se conserva en la actualidad.

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