domingo, 24 de septiembre de 2017 16:05
Entrevistas

Patrick Duguay: “Creo que en España hay una buena base para llevar a cabo una gran red de economía social”

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Lledó Barberá.- Con los cambios de gobierno en las elecciones municipales de 2015, muchos ayuntamientos han despertado su interés por la economía social y solidaria, es decir, un conjunto de prácticas económicas que priorizan la satisfacción de necesidades por encima del lucro, que se organizan de manera democrática y actúan con la máxima del compromiso social y ambiental.


En este sentido, desde el Ayuntamiento de Barcelona se ha impulsado el IV Encuentro Internacional de Municipalismo y Economía Solidaria con el objetivo de conocer experiencias innovadoras de política local y economía social de otros países.

Patrick Duguay (St-Hyacinthe, 1968), es un claro ejemplo de cómo llevar a la práctica este nuevo modelo económico. Licenciado en Ciencias por la Universidad de Montreal, participó en la fundación de muchas cooperativas en su país, sobre todo en los sectores del turismo, alimentación y las nuevas tecnologías de la comunicación. Sus principales áreas de especialización son el desarrollo local y regional así como la movilización y la participación social.


Además es el Director General de la Cooperativa de Desarrollo Regional (RDC) Outaouais-Laurentides -dos regiones administrativas dentro de la provincia canadiense de Quebec- y preside el Consejo de Administración del Chantier de l’ÉconomieSociale du Québec así como la red Réseau d’Investissement Social du Québec (RISQ).


Para conocer mejor el tema hemos querido hablar con él sobre cuáles son las características de este nuevo tipo de economía, su propia experiencia en Quebec y los principales retos de futuro.


¿Qué significa para usted la economía social?

Para nosotros en Quebec, la economía social es un importante sentimiento de desarrollo desde hace muchos años, más de 100.Ahora bien, cuando volvió a ganar muchísimo poder fue a partir de 1996. Ese año fue un momento especial porque se estaba viviendo un momento de crisis, crisis de trabajo, de financiación pública…y en entonces fue cuando se empezaron a buscar nuevas soluciones. Fue en ese momento cuando la economía social apareció y demostró ser una buena forma de solucionar el problema. Y es que antes de 1996 nadie conocía qué era la economía social ni había escuchado hablarde ella pero estaba ahí. A partir de esa fecha fue cuando la gente empezó a conocer este tipo de iniciativa. Entonces, para nosotros, ahora la economía social es un modo de democratizar la economía y hemos visto el nacimiento de muchas empresas que dan respuesta a las nuevas necesidades de las personas, que contribuyen al desarrollo del territorio y tratan de aumentar la participación de todos los ciudadanos en la economía de Quebec.


¿Es más que un simple modelo económico?

La economía social, para nosotros, es un modelo nuevo basado en la democracia, la participación y la implicación de muchas personas, pero también de la administración y las empresas. Es decir, es un nuevo modelo que no está en contra del sector privado o de la financiación pública, es simplemente complementario.

¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentó a la hora de aplicar la economía social en Quebec?

Creo que el principal problema fue el hecho de poner en marcha la economía social porque intentaba implantar una nueva forma de hacer las cosas. Por lo tanto, cuando tu tratas de hacer algo nuevo, hay siempre una gran resistencia. Y, de hecho, hubo una gran resistencia pero, poco a poco, fuimos abriéndonos paso para poder seguir avanzando. Otro problema fue que para poder hacer que la economía social crezca necesitábamos nuestras propias herramientas financieras. Eso implicó una gran negociación con los diferentes actores, como, por ejemplo, los gobiernos. Pero una cosa sí ayudó y que es muy diferente de lo que se encuentra aquí en España: los sindicatos ponen mucho dinero para que podamos financiarnos.Por último, otro de los grandes problemas fue la aprobación gubernamental de la economía social. Ahora, ya sean partidos de la derecha o de la izquierda, todos la aceptan y esto es un gran logro para nosotros porque ya hemos dejado atrás esos debates, ahora todo el mundo está de acuerdo en que la economía social es algo que debemos hacer todos juntos. De hecho, hace dos años se aprobó una ley para la economía social y fue un momento muy importante porque se hizo en la Asamblea Nacional y de forma unánime.


En este sentido, ¿cuáles cree que son las ventajas de la economía social?

Mira, el FMI dijo recientemente que los países que lo están haciendo mejor para superar la crisis del 2008 son los países con una economía social mucho más desarrollada. Esto es debido a que cuando el sistema financiero se viene abajo no nos afecta porque no estamos en el mercado público. Así pues, creo que necesitamos tener una economía más equilibrada. Nosotros estamos a favor de lo que se conoce como economía plural, es decir, el reconocimiento de la economía pública, privada y social. A día de hoy hay un gran desequilibrio entre estos tres tipos de economía y si consiguiéramos un mayor balance entre las tres sería una buena herramienta para conseguir que la economía se centrara más en las personas que en los beneficios.


¿Cómo ve en España el desarrollo de este tipo de economía?

Antes de 1996 en Quebec, como te he dicho antes, nadie conocía qué era la economía social ni había escuchado hablar de ella pero estaba ahí. Esto pasa muchas veces porque las empresas que se basan en este tipo de economía no lo ponen en su nombre corporativo y muchas veces no eres consciente que estás haciendo uso de esta economía. Por tanto, creo que la economía social es aun una realidad por descubrir pero que aquí tenéis buenas bases para llevarla a cabo. Por ejemplo, los castellers son una asociación que aunque no sea monetaria sí tiene un impacto en la forma de vida de los barrios y esa es una de las bases para poder avanzar.De hecho, yo mismo hace unos años trabajé con el gobierno para usar a las asociaciones de vecinos y darles esa herramienta para la economía social que les permitiera pasar de las reivindicaciones a las propuestas, a la participación. Para mí, la economía social necesita un cambio de mentalidad ya que la clave del cooperativismo es crear las empresas a partir de saber detectar los puntos en común entre los diferentes sectores: empresas, entidades e instituciones.


¿Cuáles son los principales retos de futuro de este tipo de economía?

El mayor reto ahora mismo de la economía social es hacer marketing propio, es decir, debemos no ser tan buenos guardando secretos y dar a conocer mucho más la economía social. Ahora mucha gente piensa que la economía social es maravillosa pero lleva ahí mucho tiempo, solo que ahora se empieza a descubrir. Por lo tanto, tenemos que hacer un esfuerzo para que la gente conozca qué pasa y sepa qué es la economía social. Para ello creo que es importante identificar a ciertas personas que hagan de líderes y que sean los encargados de explicar este nuevo tipo de economía a toda la sociedad.


Por último, y debido a su gran experiencia en este campo, ¿qué consejos le daría a las administraciones que están intentando fomentar este tipo de prácticas?

Para mí, el mayor reto para los Gobiernos es entender que no pueden hacerlo ellos solos, que no pretendan que saben más que los ciudadanos y que todos debemos acercarnos más a la colaboración, a la asociación y a no ser únicamente un proveedor. Es decir, tenemos que salir de nuestras zonas de confort y conocer a los otros, encontrar un objetivo en común.

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