martes, 21 de noviembre de 2017 10:51
Opinión

LA FORCADELL, EL PARLAMENT Y EL RESPETO A LA OPOSICIÓN

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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La constitución del nuevo Parlament de Catalunya ha sido diferente a lo vivido hasta ahora en época democrática. Recordarán ustedes que no tenía yo buenas vibraciones con la persona que iba a presidir la segunda institución más importante de Catalunya, Carmen Forcadell. ¡Qué pena! No me he equivocado lo más mínimo. Es la presidenta de los independentistas, no de todos los catalanes.


Nada más iniciar su discurso, el sectarismo pudo más en ella que su condición institucional y de demócrata. Al nombrar a los expresidentes que estaban presentes en tan solemne acto nombró primero a los ex del parlamento y dejó para el último al ex presidente de la Generalitat, José Montilla, que lo fue de la primera institución de Catalunya. Seguramente, lo considera un catalán de segunda. La primera en la frente... Para renglón seguido decir que quería ser la presidenta de todos los ciudadanos independientemente de su origen, religión o habla… ¡Qué contradicción! …


En esa primera parte, la presidenta hizo un discurso institucional, pero a medida que avanzaba en su lectura nada improvisada, empezó a traspapelar, literalmente, los papeles y giró 360 grados ante las sorpresa de los que esperaban algo diferente para ese acto. La nueva presidenta se trasformó en un líder de un partido sectario, excluyente y anti sistema La transformación fue radical. Podría haber sido, tranquilamente, el discurso de uno de los miembros de las CUP. Los demócratas presentes y los partido de la oposición, no podían dar crédito a lo que oían y Catalunya Sí Que Es Pot que regalaron cinco votos a la Forcadell vieron como habían traicionado a sus votantes. Si no que se lo pregunten a Carlos Jiménez Villarejos, a ver qué piensa de esa acción …


El colofón de Forcadell fue al concluir su discurso: “¡Visca la República Catalana!”. Toda una presidenta que ha llegado a serlo gracias a las leyes que ella se salta y alienta a los ciudadanos a no cumplir. ¿Por qué las leyes que dicen ellos son buenas y las otras malas? Solo los iluminados y salvapatrias tienen ese don divino. Mark Twain decía que “hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas”. Estas últimas son las que utilizan constantemente los independentistas para convencer a sus seguidores, pero vivir solo de apariencias te hace esclavo de los demás.


No me gustan las banderas porque se utilizan para sacar lo peor del ser humano, por eso, siempre recuerdo la frase de Peter Ustinov: “No puedo prestar juramento a una bandera si no sé quién la está sujetando”. 

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