martes, 12 de diciembre de 2017 07:24
Sociedad

El TS ordena repetir el juicio contra un teniente acusado de acosar a infantes de Marina

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El Tribunal Supremo ha ordenado la repetición del juicio contra un teniente del Cuerpo de Intendencia de la Armada que fue condenado el pasado mes de abril a penas que suman dos años y medio de prisión por delitos de "abuso de autoridad" y "exceso arbitrario en el ejercicio del mando" respecto de dos infantes de marina a los que acosó sexualmente y sobre los que ejercía un duro control al imponerles un "clima caracterizado por el temor a contrariarle".


La resolución del alto tribunal anula la condena al considerar que se vulneraron los derechos del teniente en relación con una prueba pericial sobre los SMS que se intercambiaba con sus subordinados -que probarían las peticiones de índole sexual que les realizaba-, al alegar el acusado que habían sido manipulados para incriminarle.


La sentencia cuenta con el voto particular de la magistrada Clara Martínez de Careaga, que considera que la sentencia se debió confirmar porque la prueba pericial se realizó aunque el resultado no fuera concluyente y porque un nuevo juicio traería "consecuencias desproporcionadas" y "prolongará la victimización" cuando hay "una prueba de cargo muy abundante que hace que la prueba sobre los mensajes de móvil no sea decisiva".


El pasado 15 de abril, el Tribunal Militar Territorial primero condenó al teniente Iker E.M a un año y diez meses de cárcel al teniente por un delito de "abuso de autoridad" contra un infante al que acosó sexualmente; y a ocho meses de prisión, por un delito de "exceso arbitrario en el ejercicio del mando", contra otro soldado al que llegó a retener ilegalmente, a los que debía además indemnizar con 3.000 y 600 euros respectivamente. Le absolvió de los abusos sexuales denunciados por un tercer soldado por falta de pruebas.


La sentencia, de la que ha sido ponente el presidente de la sala Ángel Calderón, confirma los hechos probados por el tribunal militar que señalaban que el acusado "estableció un método de trabajo basado en una elevada exigencia al personal subordinado en lo relativo a las labores profesionales y a la disponibilidad horaria", caracterizado "por el temor a contrariarle hasta en los más mínimos detalles".


ALTO NIVEL DE CONTACTOS


El mando demostraba un inusual nivel de contactos con altas autoridades de la Armada y la Guardia Real, según la sentencia, lo que no pasaba desapercibido a sus subordinados, y refería contar igualmente "con excelentes relaciones en la Casa de su Majestad el Rey e, incluso, con el entonces Príncipe de Asturias".


"Todo ello, unido al hecho de que la posible renovación del compromiso de los soldados y marineros podría verse afectada de forma negativa si tales amenazas se materializaban, provocaba en ellos un temor fundado a la posible reacción negativa por parte del acusado", que usaba los medios telefónicos "para reforzar su control e influencia".


Respecto de las denuncias de los dos infantes de Marina por los que fue condenado, al primero le exigió que le enviara "una foto del pene" bajo amenaza de cesarle de una comisión y con no pagarle las dietas completas, por lo que éste a acabó cediendo. También le obligó a mostrarle sus partes íntimas durante un viaje que realizaron a solas.


A otro soldado, según los hechos probados en la sentencia, le obligó a acudir a su cuarto y masturbarse allí, sin intercambiar palabra alguna entre ambos, ya que el teniente le daba indicaciones por SMS.


El alto tribunal acoge las motivaciones de la defensa del teniente y anula la condena al entender que se le impidió la realización de la pericia sobre los SMS, dirigida a acreditar la posible manipulación de los mensajes obrantes en soporte papel, ya que para ello era preciso un cotejo con los soportes originales.

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