miércoles, 18 de octubre de 2017 22:24
Opinión

EL ESPANYOL Y EL ESPÍRITU DE DUCKADAM

Sergio Fidalgo
Sergio Fidalgo

El espíritu de Duckadam, el mítico portero que tanta alegría repartió entre los que deseamos por costumbre las derrotas del Barça, se ha instalado en el RCD Espanyol. Los directivos del club perico han destituido a Sergio González y han apostado por Constantin Galca que en el banquillo del Steaua de Bucarest ganó todos los títulos de su país la pasada temporada: Liga, Copa y Copa de la Liga.


Galca fue el cerebro del Espanyol de Paco Flores, el que conquistó la Copa del Rey tras sesenta años de sequía. El entonces técnico perico confiaba ciegamente en sus habilidades, y se convirtió en una extensión suya sobre el terreno de juego. Tiene dos ventajas: hizo un curso acelerado de las peculiaridades del Espanyol durante las temporadas que defendió la camiseta blanquiazul. Sabe dónde se mete. Y viene con la vitola de haberlo ganado todo en su país.


La destitución de Sergio González ha sido una lástima. No lo ha hecho tan mal. En su primera temporada en el banquillo perico cumplió con creces los objetivos marcados e ilusionó a la afición llevando al equipo a las semifinales de la Copa del Rey. Le han vendido a los mejores jugadores, lo ha aceptado y ha mantenido el equipo en la zona tranquila de la clasificación.


Ha sido víctima de la impaciencia de la grada, que sigue sin entender que el Espanyol estaba en una situación económica terminal y que el fichaje de Sergio era en esa clave, en el ahorrar todo el dinero posible sin perder la categoría. Un sector de la afición blanquiazul le criticó desde el primer momento, más enfadados al principio con la directiva que con su labor como entrenador, y los pitos han ido aumentando conforme el juego del equipo ha ido empeorando.


En plena operación de venta a los nuevos dueños chinos los dirigentes del club han preferido no arriesgar, y tras una mala racha de resultados, una más de las innumerables que ha sufrido en sus 115 años de historia, le han destituido tras situarse el equipo a tres puntos del descenso. Sergio se merecía un par de partidos más para ver si enderezaba la situación, dado que de momento el equipo sigue fuera de los puestos de cola, pero la paciencia no ha sido nunca una de las virtudes del puente de mando perico.


Bienvenido Galca, y que el espíritu de Duckadam nos lleve lo más lejos posible. Su fortuna será la de toda la afición blanquiazul.

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