viernes, 18 de agosto de 2017 09:04
Opinión

JxSí, LA CUP, MAS Y EL CUENTO DE LA LECHERA

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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La última juagada de JxSí es la de poner a Mas a los pies de los caballos de los llamados “antisistema” para que la CUP se sienta culpable de lo que pueda pasarle “al país”. El día después de su posible “no” a la investidura del “imprescindible”, sin Mas no hay solución, la solución solo es Mas.


Rebajar la presidencia de la Generalitat a un puro mercadeo de aquellos que quieren seguir manejando Catalunya a su antojo es muy grave. La institución está por encima de los tejemanejes de los salvadores de la patria, ¡y yo no he pedido que nadie me salve! El presidente en funciones, Artur Mas, no puede caer más bajo con sus acciones de lo que ya ha caído. Lo malo es que esa bajada se está llevado consigo el prestigio, el respeto y la honorabilidad de la institución que representa. ¡Qué lamentable! Y todo en nombre del país, ¿de qué país? No querer ver o darle la vuelta a los resultados electorales, es engañar a la ciudadanía, engañarla. Entender, de manera manipuladora, que los resultados que han dado la victoria a “En Común Podem” en Catalunya es un voto independentista, es como lanzarse a una piscina sin agua. Solo hay que mirar al Baix Llobregat, del rojo ha pasado al morado. Feudo socialista de toda la vida, donde algunos dirigentes se han apalancado como “caciques” pensando solo en ellos mismos y no en el partido que representan. Una barrida sin paliativos es lo que han sufrido. La mayoría ciudadana del Baix es SOCIAL, no independentista. Si cometen el error de ir por ese camino se equivocan. No han votado a Domènech por él mismo, ya que en verdad a él solo lo conocen en su casa. Han votado al cambio y quieren unas políticas sociales como Dios manda. ¡Que no se olviden!


La patata caliente, la responsabilidad, las acusaciones y una larga lista de agravios penden sobre la CUP como una espada afilada. Hay que ser fiel a los principios y valores por los que han sido votados, hacer lo contrario es imitar a los partidos “tradicionales” que tanto critican... El cambio que también ha significado la subida espectacular de los antisistema el 27S es para no ir juntos de la mano con los partidos que están en las antípodas de ellos.


La CUP no puede ni debe propiciar la investidura de Mas; si lo hace, es su fin, por mucho que se transforme o se divida. Una frustración más para los sufridos ciudadanos.


No me gusta nada lo de la votación secreta que van a emplear el domingo porque la traición nunca da la cara, sino que está oculta. La mano alzada y la visualización de las actitudes de algunos tienen que ser vistas por los asistentes, la traición siempre es cobarde.


Soy de las que sigo pensando que la CUP no hará presidente a Mas. Si me equivoco es que soy humana.

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