lunes, 23 de octubre de 2017 15:24
Opinión

LOS TRES ÚLTIMOS "COCINEROS" DEL PSOE

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Al frente de la secretaría de organización de cualquier partido que se preste debe estar una persona preparada, con carácter, pero a la vez dialogante, con empatía, con capacidad de trabajo y con la inteligencia suficiente de aglutinar las diferentes sensibilidades que conviven en el seno del partido y de aceptar las discrepancias como un valor que enriquece.


Pero la discrepancia, en la mayoría de los casos, se interpreta como disidencia y en ese punto, la inteligencia, el buen hacer y otros valores de un secretario de organización hacen que la democracia interna sea real y no solo algo sobre el papel.


Un secretario de organización es como el cocinero de un restaurante: sabe los secretos de todos y cada uno de los plintos de la carta, es el gran “jefe”, aunque el propietario del restaurante sea otra persona. Si la cocina no es buena, el restaurante no tendrá clientes, será un fracaso. Pero también la dirección del restaurante ha de funcionar. Los dos han de saber hacer bien su trabajo. Es fundamental el entente entre ambos para que todo marche.


En la última legislatura de Zapatero, Rubalcaba y en esta de Sánchez, la verdad es que los tres secretarios de organización del PSOE (Pepe Blanco, Óscar López y César Luena) no han sido los tres mosqueteros que digamos, sino más bien lo contrario.


Las dotes que antes explicaba deben tener las personas que ocupan este puesto han brillado por su ausencia. Han sido tres elementos de lo más nefasto e incompetente que ha tenido la historia del socialismo español. Con poca altura intelectual, con menos inteligencia que un grillo patatero, con escaso poder de convicción, con nada de empatía y con exceso de soberbia, han sido los “cocineros” de tercera categoría para un partido considerado de primera. ¡Dios libre al PSOE de semejantes elementos incompetentes y tóxicos!


Los tres secretarios generales del PSOE (Zapatero, Rubalcaba y Sánchez) han tenido el enemigo en casa, no fuera. Los tres “cocineros” no han sido capaces de “controlar” a los poderes territoriales o, lo que es lo mismo, a los barones del partido, y se les han subido a las barbas a los “jefes”, teniendo estos que bajar a la arena para intentar resolver ellos los problemas. La cocina no ha funcionado y los cocineros han sido un verdadero desastre.


Cuando nombraron a Pepe Blanco secretario de organización en Galicia, sus compañeros bailaron muñeiras de alegría porque no había manera de sacarse de encima al barbudo cromañón.


Con Óscar López, madrileño de nacimiento y leones de adopción, más refinando, pero igual de soberbio y de negado que el anterior, los militantes socialistas de su tierra adoptiva brindaron con aguardiente de El Bierzo cuando lo “reclamaron” para guiar los destinos organizativos de los socialistas españoles. Estaban de él hasta el moño... Nunca cumple lo que promete y solo socializa su apellido.


César Luena, con 23 años, ya estaba viviendo de la política como concejal de su pueblo, después como diputado provincial, y así hasta llegar al Congreso de los diputados, etcétera. Toda una carrera brillante a base de dar codazos, comentan en voz baja los de sus “dominios”. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y es bien cierto: solo hay que ver las intervenciones de “altura” política que nos muestran las distintas televisiones.


Con individuos como estos, ¿a dónde quiere llegar el PSOE? Aunque también es cierto que no están solos, pues hay más como ellos.


La guerra ha comenzado en el PSOE, ¿qué papel va a jugar el secretario de organización? ¿La de llamar a las territoriales, agrupaciones, etcétera, y amenazar con crear gestoras? Creo que en esta ocasión la cosa no va de esto y además no le harán caso.


Las espadas ya están en alto, la lucha por el poder en el PSOE es pública y a falta de más datos estoy casi segura de que César Luena se marchará a su casa, pero no solo, sino acompañado de Pedro Sánchez, a quien ya estaban esperando sus compañeros barones, y no solo por los resultados electorales... Tiempo al tiempo, que es poco el que queda ya.

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