jueves, 14 de diciembre de 2017 01:46
Opinión

LOS PREMIOS CIUDAD DE BARCELONA Y EL "CONO" DE LA BERNARDA

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Los Premios Ciudad de Barcelona de este año, como casi siempre, no han estado exentos de polémica. Me proponía no hablar de ellos, porque como dice un amigo mío “siempre se los dan a los mismos, una colla de amiguetes…”. Pero pensé que con el relevo de gobierno se produciría también cambio de jurado y las cosas podrían ser diferentes, pero no ha sido así.


En este solemne acto, la poetisa Dolors Miquel, a la que no conozco, y pienso que no me he perdido nada, tuvo la genial idea de recitar un poema, pero no de amor, o de guerra, sino un Padrenuestro, en versión moderna, o mejor dicho, en versión grosera, que habla del aborto, los genitales femeninos y no sé cuantas cosas más. El dichoso poema resultó malsonante e hirió la sensibilidad de las personas que se sienten católicas, practicantes o no. Porque éste es un país católico, aunque de poco ir a misa, bien es cierto, que aun conserva la educación religiosa de tantos años.


Todo esto ocurrió en un acto de una institución pública como es el Excelentísimo Ayuntamiento de Barcelona. ¿O también le van a quitar lo de Excelentísimo? Ya puestos a quitar, ¡algún día le quitarán a la alcaldesa su sillón! Y no debería suceder nada porque hay que cambiarlo todo, ¿incluso el respeto a las instituciones? De ser así, como dirían algunos y en versión china, “esto parece el ‘cono’ de la Bernarda”…


Hay que ser audaz, valiente, pero las cosas se han de hacer bien y todo no vale cuando se hiere a una parte de la ciudadanía, ¿o solo es alcaldesa de los que la han votado, Doña Colau?


Seamos sensatos y el respeto a las creencias de otros debe estar presente en todos y cada unos de los actos y mucho más si éstos los organiza una institución que debe dar ejemplo. Como decía el “gran comediante” Molière, no dudoso de sus críticas a la Iglesia y a la corrupción de su país, Francia: “Los pueblos felices no tienen sociología, tienen costumbres, instituciones y leyes”.


Antes de hacer las cosas, hay que pensarlas, porque los actos, siempre tienen consecuencias… La discrepancia es buena porque la unanimidad es tonta, pero eso cuando se está en la oposición. Cuando se tienen responsabilidades, el papel ha de ser otro bien distinto…


Quien conocía la trayectoria de la poetisa, deberían saber que este tipo de “poesía” no es aconsejable en una institución. Otra cosa bien distinta es un teatro, o en cualquier lugar, donde la gente acude de forma voluntaria y sabe lo que se encontrará. En un evento institucional, al que la gente va invitada, tienen que aguantarlo, perdón, menos Alberto Fernández que se levantó y se fue…



Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo “que es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona” decía una gran señora, María Zambrano. 


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