sábado, 19 de agosto de 2017 14:56
Opinión

EL ENEMIGO PRINCIPAL

Joan Ferran
Joan Ferran

No salgo de mi asombro. Los que decían que la dicotomía derecha–izquierda estaba superada, por anacrónica, disparan ahora contra el acuerdo Sánchez-Rivera. Dicen que el de Ciudadanos es de derechas y que Pedro Sánchez ha abandonado los postulados de la izquierda. Lo dicen algunos que, desde las filas socialistas, nunca antes se habían significado por sus análisis ‘de clase’. Ya se sabe, la gestión en la Administración absorbe tanto, que no hay espacio para cultivar el pensamiento. Lo dicen otros desde el aglomerado podemita. Ocultan que no hace demasiado tiempo, para ellos, el PSOE era algo así como un engendro social fascista corrupto al que era preciso devorar. A muchos de estos oportunistas de la ideología y las esencias izquierdistas les convendría releer a los clásicos. Para Lenin, por ejemplo, la clave para afrontar una cuestión política era situar el análisis parcial en un contexto general. El dirigente ruso era un maestro del análisis teórico que usaba como elemento motor de la acción política. El estudio de la fase concreta y la definición del ‘problema principal a resolver’ le condujeron a señalar la conveniencia de ‘aislar al enemigo principal’. Tesis que Mao-Tse-Tung, entre otros, desarrollo extensamente.


En España: ¿alguien discute quien es el enemigo principal? ¿Es o no el PP el adversario a vencer?


Por cierto --y hablando de renuncias al pensamiento de izquierdas--, ha sido Pablo Iglesias el que ha reinterpretado, a conveniencia, el pensamiento de Antonio Gramsci para justificar su desplazamiento hacia ‘el centro del tablero político’. Pero de eso hablaremos otro día.


Seamos serios. A todos nos gustaría concretar la utopía y vivir felizmente en ella, pero sabemos que la realidad es tan compleja como contradictoria. Un servidor de ustedes desconoce el final de esta película y el futuro que les espera a sus actores. Es muy probable que volvamos a las urnas el próximo mes de junio. En ese caso, los electores se verán en la tesitura de elegir entre lo buscadores del pacto, la transversalidad y el compromiso o los dibujantes de líneas rojas con programas maximalistas. Por el camino también quedarán retratados aquellos que, por botín de taifa territorial, antepondrán lo suyo al interés general. Penoso.


Ya saben, nos lo escribieron en ruso y en chino: conviene siempre aislar al enemigo principal.

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