viernes, 18 de agosto de 2017 23:58
Opinión

COMÍN, EL ENTEROVIRUS Y SU MARCHA A CASA

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

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Desde su más que pasmoso nombramiento, el titular de la Conselleria de Salud, Toni Comín, no ha dejado de sorprendernos por sus decisiones, por su postura ante determinados temas y por el incumpliendo de sus promesas. Tal es el enfado, que los sectores afectados por las mismas empiezan a levantar las voces de denuncias.


La desprivatización de la sanidad, un embolado de mucho cuidado, fue una de esas promesas muy populistas, pero sin base jurídica y profesional para llevar a cabo. No tuvo la profesionalidad de realizar un estudio previo para ver la viabilidad, los tiempos de ejecución, la repercusión que ello puede tener sobre los enfermos y los profesionales. Es como echarse a la piscina cuando esta está vacía. El riesgo que se corre es tan alto, que no tiene precio, ya lo verá


Que Comín se la juegue es su responsabilidad, pero que lo haga con la salud de las personas es otro tema al que hay que prestar más atención, profesionalidad, sentido común y responsabilidad política. Pero ¿la hay? Tengo mis dudas ante los hechos que se están produciendo.


A medida que el tiempo transcurre, se van percibiendo las carencias del conseller. Ahora, más de 28.000 firmas piden el cese de Comín por el caso del enterovirus, que afecta en Catalunya a más de 100 menores. Es, junto a la desprivatización de la sanidad, la crisis más grave con consecuencias de muertes a la que se ha enfrentado Comín desde su llegada al cargo. Primero por el silencio sospechoso sobre los casos de enterovirus que cogió de “sorpresa” a los profesionales sanitarios. Como no tuvo bastante, se precipitó hablando de que el tema estaba controlado, cuando las evidencias de los casos que se iban produciendo a diario decía lo contrario, lo cual indignó a las familias y molestó a los profesionales. Pero como no tenía suficiente y para desviar la atención, dejó entrever, en sus declaraciones, que se estaban obviando otros casos en el resto de España. Afirmación que fue inmediatamente contestada por el Ministerio de Sanidad.


Ahora, un padre de un menor afectado no se ha conformado con la actitud del conseller y ha iniciado una campaña de recogida de firmas para pedir su dimisión.


No será la única petición que se haga llegar, los ánimos están alterados por el incumplimiento de las promesas y esto no ha hecho nada más que empezar.


Conseller, no se olvide de que "el egoísmo que genera el sistema hace que los gobernantes antepongan su éxito personal a su responsabilidad social". Y eso tiene que acabar.



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