jueves, 19 de octubre de 2017 09:33
Opinión

EL ALCALDE DE VILADECANS SOLO "PIENSA" EN SUS VECINOS

Carmen P. Flores
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Directora de Pressdigital

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Viladecas

Imagen virtual del futuro outlet de Viladecans


Dicen que el alcalde elegido después de unas elecciones por el pleno municipal que representa a los vecinos es la pieza fundamental de la organización municipal, así como el principal protagonista de la vida y actividad del Ayuntamiento.


La mayor preocupación que debería tener es la de velar por el bienestar de sus vecinos, hacer de su municipio un ejemplo de planificación territorial consensuada, no solo con los grupos municipales de la oposición sino con la propia ciudadanía y no por el artículo “ordeno y mando”, cuyas connotaciones no son precisamente muy democrática. Eso es lo que debería ser, pero la realidad es la contraria.


En Viladecans, su alcalde, Carlos Ruiz, no sabe como contentar a sus vecinos, siempre pendiente de sus necesidades, opiniones y complicidad. Por eso, el modelo de ciudad que ha diseñado debería estar presente en los libros como ejemplo de lo que no se debe hacer. Sus “pelotazos” urbanísticos legales son tantos y diversos -algunos se lo hemos explicado ya en este diario- que tiene contento al personal.


Hace poco tiempo, al ilustre alcalde se le ocurrió la brillante idea de que Viladecans necesitaba un outlet, que contribuiría a la creación de puestos de trabajo y atraería el “turismo de compras”. Se olvidaba que el comercio local y el centro comercial Vilamarina iban a sufrir las consecuencias del cierre de establecimientos y, por tanto, el aumento de las listas de parados.


Para llevar a cabo la gran obra del outlet se han tenido que ampliar los dos puentes -en fases diferentes-. Los vecinos han estado sufriendo las consecuencias de las obras: largas esperas debido a las colas que se han formado a la entrada y salida del municipio. Hay que darle facilidades a los que vienen a comprar y, mientras, a los vecinos que le den.


Terminadas las obras, “el gran puente” de entrada al municipio cuenta con cuatro carriles: dos de entrada y dos de salida. ¡Qué bien!, debieron pensar más de uno, pero “la alegría dura poco en la casa de los pobres” y, para potenciar y facilitar a los que vienen a comprar, de los dos carriles de entrada se han quedado en uno, porque el otro va directamente al centro comercial. Siempre pensando en los sufridos vecinos… que tardan más en salir del pueblo que en llegar a su lugar de trabajo.


Ahora, el ayuntamiento ha pedido que haya más frecuencia en los trenes que paran en Viladecans y el alcalde lo ha conseguido. Sí, más frecuencia y más trenes los sábados y domingos, que es cuando los ciudadanos de Viladecans van al trabajo. Como les decía, el primer edil siempre pensando en sus vecinos. Resultado: las colas seguirán siendo el paisaje predominante, los vecinos continuarán quejándose y el alcalde haciendo lo que le da la gana y aquí outlet y mañana nuevos planes urbanísticos que publicarán en el Boletín Oficial, esa publicación de cabecera de todos los vecinos. Así nadie se entera y se aplica la política “legal” de hechos consumados pero que no por ello deja de ser una práctica poco ética y que nada tienen que ver con la ciudadanía.


Dice un refrán popular que “cuando se mueve el alcalde no se mueve en balde”, pues eso…

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