jueves, 25 de mayo de 2017 20:18
Opinión

LAS ABUSIVAS MULTAS DE TRÁFICO

Ramiro Grau
Ramiro Grau
Abogado, Profesor Universitario de Derecho y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación

Radares trafico


En muy escasas ocasiones de mi vida he sido sancionado por problemas de Tráfico, y debo decir que siempre con una exquisita corrección por parte de los Agentes de la Guardia Civil de Tráfico. Y con razón, además.


Pero en los últimos tiempos proliferan las multas impuestas por radares, situados estratégicamente, y que lo único que persiguen es incrementar la recaudación del Estado, más que prevenir accidentes o comportamientos incívicos.


Y que, además, imponen unas sanciones muy elevadas, y más en estos tiempos de carestías económicas, sin ser proporcionales a los ingresos del presunto infractor, pues no es lo mismo una multa de 300 euros para un señor que cobra 3.000 euros al mes, que para un perceptor del salario mínimo actual, 707 euros, o para un subsidiado por desempleo, que cobra 426 euros mensuales… Es algo tan obvio que no hace falta dedicar más tiempo a exponerlo.


Pues bien, acabo de ver un caso realmente sangrante, que me ha parecido totalmente abusivo, por no decir un latrocinio, por parte de Tráfico, y su famoso centro “recolector” de dinero público, situado en León, la tierra natal del impar presidente Zapatero. ¡Y menos mal, pues España no podría soportar dos inútiles como él!


Un señor mayor, un hombre del campo, sale de Graus, localidad ribagorzana, carretera de Benasque --ambas localidades en la provincia de Huesca-- rumbo a una gasolinera de autoservicio, de esas dónde te ahorras unos céntimos por litro de combustible.


Pues bien, a la salida de la población, un radar colocado con muy mala leche en el punto donde termina el casco urbano y empieza la carretera nacional, fotografía su vehículo, a una velocidad ligeramente superior a la que podría circular por el caso urbano, y le “obsequian” con una multa por 300 euros, que es más de la mitad de la pensión que recibe, como trabajador autónomo de la agricultura, que es de 507 euros, creo recordar.


A Tráfico le da igual.


No sólo eso, sino que le indican que tiene que identificar al conductor del vehículo en un plazo establecido reglamentariamente.


Este señor, de casi 80 años, que conduce el coche de su propiedad, asume que deberá de pagar la multa de 300 euros, con una reducción del 50% si la abona en periodo voluntario, y espera pacientemente a que le envíen la carta o impreso para hacer el pago… pero lo que recibe es una nueva sanción --esta sin descuento alguno--, “por no haber identificado al conductor”, de 900 euros, es decir, prácticamente dos meses de pensión, o la totalidad de lo cobrado en diciembre de 2016 entre la jubilación ordinaria y la paga extraordinaria…


¿Pero en qué país vivimos?


Si yo conduzco el coche de mi propiedad, asegurado a mi nombre, y asumo que he cometido una infracción, ¿qué necesidad tengo de identificar a nadie? No se trata de desobediencia alguna, sino simplemente de que uno se aquieta con la multa, asume que ha cometido una infracción y espera que le manden la carta de pago para hacer el abono correspondiente, y aquí paz y después gloria.


Vivimos en un Estado extorsionador de los ciudadanos, a los que cada día da menos servicios públicos, que te cobra y recobra por todo, a través de tasas, precios públicos, y conceptos tributarios realmente escandalosos, y que necesita dinero para mantenerse en pie. Él, los 500.000 políticos a sueldo, y los 3.500.000 empleados públicos… Esa es la realidad. ¡Y hay que sacar dinero de donde sea!


No me extraña que siga aumentando la siniestralidad en las carreteras, que no se arreglen pues no hay dinero para ello, que cada vez circulen más vehículos sin haber pasado la ITV o sin el seguro obligatorio… 


Todo eso a Tráfico le da exactamente lo mismo. A ellos lo único que les interesa es recaudar cada vez más dinero.


De cualquier forma, podemos estar contentos. Estamos disminuyendo el paro. Tenemos 18 directores generales de carreteras, uno estatal y 17 autonómicos, todos con sus coches oficiales, chóferes, jefes de gabinete, asesores, y hasta alguna putilla que otra como “personal de confianza”.


España va bien, porque lo dice Rajoy. Y no hay más que hablar, que es usted un fascista de mucho cuidado.

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