domingo, 22 de enero de 2017 21:19
Editorial

LAS CANDIDATAS

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952


Anapastor 2


No es la primera vez que se asoma a esta ventana de opinión, la idea de que las mujeres vayan ocupando los lugares más relevantes de la política. Como todos sabemos, la cúspide de esta escalera hacia el poder y la representatividad la alcanzará el Reino de España, cuando una reina, ahora Princesa de Asturias, suceda a su padre en uno de los tronos más emblemáticos del mundo occidental. Es cuestión de tiempo, pero también de una reforma exprés de la Constitución que sigue esperando a los partidos políticos para ponerse de acuerdo. 


Y aunque no parezca el mayor de los problemas que acucien a la Carta Magna, no estaría demás no olvidar que Felipe VI es Rey, además de por una abdicación, por la vigencia de una ley de 1713 que dejó a su hermana mayor sin corona. Así que toca espabilarse, aunque a Don Felipe no le discuta ahora mismo nadie el trono, ni tampoco su legitimidad histórica. Afortunadamente, son dos princesas las que pueden suceder a su augusto padre, y en el horizonte sucesorio, no ha aparecido ningún hijo varón, pero eso no justifica que no toque mover ficha, por mucho que a algunos les asuste.


Solucionada esa duda, queda saber cuándo tendremos una presidenta de Gobierno, ya que en el Congreso y en el Senado ya ha habido varias, entre ellas la actual Ana Pastor, que no solo no lo está haciendo mal, sino que, además, nos ha descubierto a los periodistas una personalidad abierta y con un gran sentido del humor a la gallega. O sea, que toca apretar las clavijas de los partidos para que sus líderes se conviertan en lideresas y, una de ellas, ocupe la Moncloa como sucede con toda normalidad en otros países vecinos con unas democracias mucho más consolidadas.


En el ámbito autonómico, esta misma semana ha llamado la atención el anuncio de Carles Puigdemont de abandonar la Presidencia de la Generalitat a finales de este año 2017, dejando a su partido sin candidato claro, lo cual no es una novedad de menor calado, ya que esta nación histórica nunca ha tenido una mujer al frente su gobierno, lo mismo que las otras dos naciones sin estado que son Galicia y Euskadi, ambas con recientes inquilinos presidenciales y pocas señales de que tengan gana de encontrar una gallega o una vasca que mande de verdad en ambos territorios. 


Si Cataluña rompiera esa dinámica, este país daría un paso adelante muy importante, aunque la presidencia de mujeres en Madrid, Andalucía, Baleares y Navarra no es un bagaje nada despreciable, sobre todo por el importante "carisma" personal y político que tienen todas ellas, que han sabido seguir la estela de la sindicalista María Antonia Martínez, la primera mujer que fue Presidenta de una autonomía como la de Murcia allá en el ya lejano 1.993.


Como de todos es sabido, los españoles hemos votado a numerosas mujeres en los Ayuntamientos de toda España. Lo cual viene a demostrar que la gente del pueblo quiere que en sus gobiernos de proximidad ocupen las alcaldías las mujeres más preparadas y que los partidos, han doblado la mano ante las intenciones de voto de sus votantes. Si ese fenómeno populista se traslada a los otros estamentos de la política, a esta España del 2017, no la va a conocer, como diría un conocido político de la Transición, ni la madre que la parió


Una realidad que ojalá no tarde mucho en llegar y por la que hemos apostado siempre y seguiremos apostando claramente.

COMENTAR


Más opinión
Opinadores
Pressdigital
redaccion@pressdigital.es
Powered by Bigpress
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR ORNA COMUNICACIÓN SL
Mapa Web Condiciones de uso Consejo editorial version mobil