lunes, 23 de octubre de 2017 06:29
Deportes

Al Barça le gusta sufrir

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El partido ha empezado bastante raro, o por lo menos, no se esperaba un comienzo así, tan de ida y vuelta. Ambos equipos han llegado con suma facilidad a la portería contraria, con imprecisiones por parte del Barça en medio campo, que parece que se ha consolidado en el 3-4-3, hoy sin laterales.


Una formación tan atacante tiene sus pros y también sus contras. Y los pros no son suficientes en este Barça, así que las contras son matadoras. Primero se han dejado ver con un pase de Diego Alves, sí, el portero, que se lo ha zampado Piqué y le llega directo a Munir que no ha podido resolver, y en el córner siguiente Mangala ha marcado de cabeza un vistoso gol para avanzar al Valencia en el minuto 29.


El Barça abusa de su versión contemplativa, de la versión enervante de "a ver qué pasa", porque siempre sale mal, siempre terminan yendo a remolque, y hoy ha vuelto a ser igual. Sin embargo, en el 34, Luís Suárez se ha aprovechado de un fuera de banda para desmarcarse -no hay fuera de juego en los saques de banda-, se la ha comido Garay y ha definido el uruguayo suave y bonito al palo largo para poner el empate.


El recital de Suárez ha sido extraordinario, ha destrozado a ambos centrales valencianistas, ha desquiciado a Garay y Mangala ha terminado haciéndole un penalti y expulsado, pena máxima que ha transformado Messi en el 44.


No iba a terminar la primera parte ahí, pues la traca defensiva de los de Luís Enrique ha sido evidente una vez más en el descuento, permitiendo una triangulación fácil que ha resuelto Munir, poniendo el 2-2 -con uno menos-, gol que no ha celebrado por ser un cedido de propiedad azulgrana.


Rápido se ha avanzado el Barça en la reanudación, en el 52, tras un uno contra uno fallado por Neymar, Messi ha vuelto a marcar con el pie derecho, en segunda jugada, regateando a Abdennour hacia afuera y rompiéndola a la red.


De todos modos, la imagen del Barça, con un jugador más, ha sido lamentable, arriesgando muchísimo con tres centrales de piernas flaqueantes, permitiendo al Valencia, con uno menos, llegar con peligro y crear ocasiones de patio de colegio.


Con el paso de los minutos, el Barça ha conseguido ir durmiendo el partido y dejando que pasaran los minutos, dando entrada a Sergi Roberto para cerrar con cuatro atrás y asegurar un poco más. Lo que no se entiende es que hayan jugado a adornarse y a dejar pasar el tiempo como si fueran 6-0 con el partido para nada resuelto.


Por defecto, en el 88, ha caído el cuarto, obra de André Gomes para sorpresa de todos, sellando la victoria final azulgrana.

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