viernes, 20 de octubre de 2017 10:59
Editorial

LA SOCIOVERGÈNCIA EXISTE

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

Alavedra


El caso Pretoria nos va a dejar encima de la mesa la revelación de una certeza de una sospecha casi eterna: En Catalunya convergentes y socialistas hacían negocios juntos y en santa armonía, mientras unos gobernaban en la Generalitat y los otros en los principales Ayuntamientos.


O sea, que la tan manoseada sociovergència no era solo una sospecha, sino una secta secreta en la que la única ideología era el dinero devenido de comisiones no del 3 sino del cuatro por ciento.


Castells

Maciá Alavedra lo ha cantado bastante claro y en la Audiencia Nacional: Señora Fiscal, yo hacía negocios con la ayuda del Conseller socialista Toni Castells, un hombre del sector de negocios del PSC, que como Narcís Serra, nadaba en las alturas económicas en busca del beneficio propio.


Al final, lo de las cien muy ilustres familias catalanas, --emparentadas las unas con las otras, repartiéndose el poder político, y por lo tanto, el económico, en una Catalunya a la que un día se le atribuyó la categoría de paraíso español-- ha resultado ser una verdad como un templo, para desgracia de todos los que pagamos impuestos en ella.


Es triste ver cómo un octogenario, que lo fue todo en la Convergència de Pujol, reconoce por primera vez que "comisionó" con su inseparable Prenafeta, el padrino empresarial de Artur Mas, para así evitar a su edad dar con sus huesos nacionalistas en la cárcel.


Pero, por otra parte, su cada vez más menguada lucidez todavía le ha permitido contarnos que Castells, el todopoderoso gurú de las finanzas en el Gobierno Montilla, era su compinche de fechorías en compañía de los también sociatas el alcalde Bartu Muñoz y el más listo de todos, Luis Garcia "Luigi", primero ugetista, luego sociata y finalmente conseguidor a gran escala con gran ascendencia entre los munícipes socialistas del Área Metropolitana de Barcelona.


A mí en toda esta historia solo me queda una duda: ¿por qué la investigación de Baltasar Garzón se detuvo en Hospitalet y no pasó de ahí cuando a las empresas inculpadas se le reconocen obras en otros sobresalientes municipios como Viladecans. por donde casi todos vimos pasear a Luigi con demasiada frecuencia? ¿Qué tuvo que ver en esa historia secreta el entonces Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba?


Algún día lo sabremos; de momento me conformo con que de los secretos mejor guardados de la política catalana haya conocido el público reconocimiento por parte de uno de sus más notables artífices: La sociovergència existe y con ella la trama para corromper de convergentes y socialistas.


Lo ha dicho Maciá Alavedra.......palabra de Dios.

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