jueves, 27 de julio de 2017 22:39
Opinión

PLA Y LOS JÓVENES DE HOY

Miquel Escudero
Miquel Escudero

Joseppla


Hace poco, un joven me comentó su desgana por leer a Josep Pla a causa de su turbio pasado político. Le dije que tal asunto no podía hacer que dejáramos de leerlo bien. Hace ya 36 años de su muerte. Políticamente, Pla fue un ‘hombre de Cambó’ que sintió horror ante los enemigos de la República burguesa, y que prefirió con escepticismo y oportunismo a Franco.


Abandonemos los prejuicios políticos y puritanos, y pongámonos a leer, quizá tengamos alguna sorpresa agradable. A ese muchacho le di a leer unos escritos contenidos en el libro Articles amb cua (uno de los 46 volúmenes de las obras completas del periodista ampurdanés), tres artículos que fueron publicados en la revista ‘Destino’, entre 1946 y 1976, y referentes a la juventud.


Así, en 1959 afirmaba que “no hay nada más deplorable que ver a un joven formulando su papel, diciendo estupideces, haciendo el payaso ante sus papás”, riéndoles éstos sus gracias. Decía asimismo que le molestaba la gran difusión, en nuestro país, de las palabras ‘pobrecitas’ y ‘pobrecitos’ (“no se les puede exigir tanto, pobres criaturas”), por ser “formas del sentimentalismo más grotesco, inútil y generalmente falso”.


Retrocedamos a 1946, cuando Josep Pla contaba 49 años de edad y decía que encontraba a los jóvenes de hoy como los de siempre, acaso “un poco más estúpidos y aburridos, a causa del léxico de las máquinas y de los automóviles que utilizan. En el fondo, no hay diferencia”. 


Y recogía las opiniones de una joven amiga suya, la señorita Margot, quien en 1940, un año después de la derrota total, confesaba que les era imposible concentrarse. Se expresaba sin una brizna de autocompasión generacional: “vivimos en la pura vaguedad, no nos interesa nada, disimulamos nuestra inapetencia con la displicencia más intolerable”; “usted debe haber visto nuestra vanidad, el orgullo, el exhibicionismo, la permanente susceptibilidad, la pedantería…”.


El cuarentón Pla añadía que los jóvenes tenían el culo puesto a la carta de la seguridad, “hablan mucho por teléfono. La Compañía de Teléfonos ganará mucho dinero en esta posguerra. El teléfono es extraordinario: permite ligarse con personas a las cuales vagamente les hemos visto la cara”.


‘Es increíble, parece actual’, me dijo el chico. Pues, ya ves…

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