viernes, 22 de septiembre de 2017 01:13
Opinión

LA OBJETIVIDAD DEL SÍNDIC RAFAEL RIBÓ

Carmen P. Flores
Carmen P. Flores
Directora de Pressdigital

Directora de PressDigital

Sndic 8


Hay personas a las que no les gusta pasar desapercibidas, aunque tengan ya una edad en la que la experiencia les debería hacerle reflexionar. Estas personas siempre han de estar en la primera línea informativa, sino sus vidas carecen de sentido.


El comunista de buena familia, como llamaba Jordi Pujol a Rafael Ribó, actual Síndic de Greuges, no se resigna a estar en un segundo plano, trabajando con discreción y efectividad. Cada cierto tiempo la lía con esa imparcialidad que siempre le ha caracterizado: es el niño en el bautizo y el muerto en el entierro.


Hace pocos días, dejó a más de uno con la boca abierta cuando presentaba un informe en el que criticaba la acción del Gobierno en el proceso catalán y afirmaba que España sufre una involución democrática que afecta a la separación de poderes y a la acción del Tribunal Constitucional. El documento carga duramente contra el Gobierno español por coartar la libertad de expresión de cargos electos.



¿Qué hace el Síndic de Greuges metido en estos menesteres cuando hay cosas que afectan a los ciudadanos y están en manos de otros? Él solo interviene en los casos que pueden tener repercusión mediática.


Ribo manifestó no hace tantas fechas que hacía más de 20 años que estaba al corriente de las "presuntas" irregularidades de Jordi Pujol y su entorno. ¿Por qué no ha intervenido en su calidad de Síndic? ¿No es de su competencia? Quizás no lo hizo por la buena relación que mantenía con Pujol. Algunos conocen que en la casa que Ribó tiene en la Cerdanya, en más de una ocasión, el expresidente se había presentado acompañado de su esposa, Marta Ferrusola, para charlar plácidamente de lo humano y lo divino.


Rafael Ribó, cuando terminó su carrera política, sus compañeros de partido lo dejaron más tirado que una colilla. Realizó varias peregrinaciones por los despachos de políticos, que no eran precisamente de su partido. Fueron los socialistas, en el gobierno de Maragall, quienes le buscaron acomodo como Síndic.


Durante un tiempo -corto por cierto- tuvo una actuación discreta. Rápidamente la discreción la dejó en el armario. Empezaron sus apariciones mediáticas y sus viajes bien acompañado. Se ha recorrido medio mundo y aun le quedan unos cuantos años para terminar su mandato, lo que significa que si la salud le acompaña -tiene 72 años- podrá seguir haciéndolos.


Rafael Ribó no sabe estar en su sitio y es una pena, una vergüenza que se posicione en estos temas cuando estoy segura que los expedientes se acumulan en los despachos de sus colaboradores, donde esperan ser resueltos.


Priorizar las necesidades de la ciudadanía debería ser su objetivo. Intervenir en temas políticos para defender a una parte de la clase política no está bien. El partidismo no debería formar parte de una institución como la Sindicatura. Flaco favor le acaba de hacer.


Hay un refrán que dice "zapatero a tus zapatos". Eso debería hacer el Síndic.


Artículo publicado originalmente en CatalunyaPress.

COMENTAR


Más opinión
Opinadores
Pressdigital
redaccion@pressdigital.es
Powered by Bigpress
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS. EDITADO POR ORNA COMUNICACIÓN SL
Mapa Web Condiciones de uso Consejo editorial version mobil