sábado, 25 de noviembre de 2017 10:44
Editorial

QUÉ GRANDE ERES, JIMÉNEZ VILLAREJO

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

ManuelMoix 1


Escuchaba esta mañana a un verdadero Fiscal Anticorrupción, muy conocido y querido para los periodistas de mi generación, excepto para los que entonces se declaraban pujolistas, y que por aquel entonces eran mayoría en Catalunya. Les escribo naturalmente de Carlos Jiménez Villarejo. Le preguntaban en La Sexta por el ‘affaire’ protagonizado por su colega Manuel Moix, un colega que acababa de dimitir, tras la pantomima protagonizada junto al Fiscal General del Estado José Manuel Maza, para presentar su dimisión de hacía unas horas como algo honorable. Esto le permitirá a Moix irse al Supremo, ganar un sueldo superior al que ya tenía y de paso librarse de un expediente que debería haberle inhabilitado durante tres años o tal vez para el ejercicio de su profesión de Fiscal.


Jiménez Villarejo, como siempre, habló claro y expuso con pasmosa naturalidad que el Estatuto Fiscal deja muy claro que el Fiscal General, está obligado a abrirle un expediente a Moix .que debería acabar,en buena lógica, si se es benevolente con sus actos, en una inhabilitación temporal, y si se es estricto, con su cese definitivo como Fiscal. Además, por si queda alguna duda, al receptor de su dimisión, o sea el fiscal General, habría que expedientarlo también por no haberse enterado de su situación antes de nombrarlo.


No sé si a Villarejo le harán algún caso, pero yo, como cuando pasó lo que pasó con Banca Catalana, sigo estando de acuerdo con él. Se ve que no he aprendido nada, y que los palos recibidos por pensar así, a ambos nos han servido de poco. Pero, ¡que le vamos a hacer!; merece la pena decir lo que se piensa, aunque luego casi todos te miren raro, y aquí en Catalunya tu carrera de periodista haya sido un via crucis, porque nunca has sabido escribir al sol que más calienta. Muchas veces hacía un frio que pelaba, pero ¡que importa!, al final siempre ha salido el sol y, por supuesto, ha merecido la pena.


Ahora que a nadie le importa tu historia profesional, e incluso consigues haciendo uso de tu libertad de expresión que te demande algún niñato metido a Alcalde de Terrassa por llamarle incompetente, da gusto saber que todavía están vivos y en buena forma alguno de referentes de tu generación, lo cual no solo te llena de satisfacción, sino que incluso te rejuvenece.


¿Se puede sentir admiración por un personaje al que no se conoce personalmente? Pues claro, a mí me ha pasado con este gran jurista. A Martin Luther King nunca le traté, pero siempre le he venerado y por supuesto soy de los que creo que ser socialista o comunista no necesita de un carnet de partido que lo certifique, aunque expresarlo ponga de los nervios a ms de uno de los muchos de los que he conocido que han ocupado grandes cargos y ahora no saben qué hacer si no tienen unas siglas que los proteja.


Los tiempos cambian, la política también, pero los valores ¡ay los valores! Esos permanecen, sobre todo, entre los que los recibieron de alguien más sabio y todavía los guardan como si fuera el mejor regalo que les ha dado la vida. Son cosas que no dan dinero ni poder, pero que al final sí que dan ánimos

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