miércoles, 23 de agosto de 2017 12:13
Editorial

UN MUNDO DE ESCLAVOS

Manuel Fernando González
Manuel Fernando González

A Coruña, 1952

LadirectorageneraldelFMIChristineLagarde



Mientras me llega la noticia del triste final de Miguel Blesa -el que fue todo poderoso capo de Caja Madrid en circunstancias muy trágicas- me adentro, una vez más, en el vergonzoso tema de las medidas cautelares que nos aconseja, como siempre y con paternal celo, el Fondo Monetario Internacional para liberar a los ricos de la crisis.


Esta vez nos ha tocado el turno a los pensionistas españoles, unos individuos manirotos que se han pasado cuarenta años de su vida laboral cotizando a la Seguridad Social y que ahora quieren acabar con este desgraciado organismo a base de subirse los cobros mensuales un 0,5 % al año.


El despilfarro es tan notable que nos merecemos, además de pagar las facturas escolares de nuestros nietos o la de nuestros ancianos padres -que ya pasan de los 80 años con "demasiada frecuencia"- e incluso sostener económicamente a algunos de nuestros hijos, que nos metan en la cárcel por malversadores públicos.


Somos insaciables y además, unos tipos insensibles con las generaciones venideras que, por cierto, nunca cobrarán una pensión aunque les obliguen a cotizar como a nosotros y tambien les pidan que de sus sueldos de mierda extraigan una cantidad para pagar una mutua privada, por si acaso, el que avisa no es traidor.


Está claro para el FMI que nunca debimos jubilarnos a los 65 años y,por lo tanto, que nuestra obligación era la de seguir trabajando hasta los 75 junios. Y si nadie nos ofrecía un curro decente, habríamos de aguantar el tipo en una esquina con la mano extendida sin el subsidio mensual hasta llegar a esa mágica edad.


Y aún mejor, superar nuestros complejos de izquierdistas trasnochados y reconocer públicamente que en tiempos de Cicerón se vivía mejor, porque el Sistema no padecía los vaivenes que ahora sufre la humanidad. La de entonces sí que era una sociedad civilizada, donde florecían la Filosofía y el amor libre. Un hábitat imperial donde miles de esclavos solo vivían para sus amos, quienes generosamente, incluso... les daban de comer.


Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, con sus últimas recetas para los jubilados españoles, ha dado un paso gigantesco para parecerse a la todopoderosa Agripina,la insaciable madre del Emperador Nerón, al que la historia nunca le ha llegado a hacer la justicia que se ganó en vida.


Y de ese parecido uno se espera -como lluvia de Mayo- nuevas recetas contra la crisis, que estoy seguro de que reconducirán hacia una vía muerta las insaciables costumbres de los que nos hemos jubilado teniendo sesenta y cinco tacos y seguimos dándole al gasto público con malévola intención. ¡Qué desfachatez!


Y es que no hay como ser pobre, para que el FMI se preocupe de tu bienestar. 

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