jueves, 23 de noviembre de 2017 16:05
Opinión

VENEZUELA: ANC SEGUNDO ROUND

Alex Fergusson
Alex Fergusson
Ecólogo. Negociador. Profesor-Investigador. Universidad Central de Venezuela. Columnista del diario El Nacional

Maduro Asamblea

Nicolás Maduro en una imagen de archivo


Ha pasado un mes desde que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) se instaló. En ese tiempo, como dijimos en artículos anteriores, el gobierno ha mostrado, con toda claridad, cuál es su talante político y ético, pero además, nos ha permitido perfilar sus propósitos en el mediano y largo plazo.


Tal como previmos, lo que ha ocurrido es un incremento notable de la represión política, la cual comenzó con la persecución a los líderes opositores; más de 20 alcaldes han sido detenidos, destituidos, perseguidos o amenazados; muchos candidatos a gobernadores han sido inhabilitados o impedidos de inscribirse, incluidos varios amigos del gobierno cuya "lealtad" ha sido cuestionada. Adicionalmente comenzó el proceso de acallar a los medios de comunicación y a las redes sociales; la amenaza de cierre a las principales proveedoras privadas de servicios de Internet y la dramática reducción de la calidad del servicio prestado por la instancia oficial son clara muestra de ello.


Mientras tanto, la cuestión económica sigue en espera. Desde hace más de 4 años, el gobierno anuncia que pronto anunciará medidas que nunca anuncia. Pero sí, hay amenazas de que se prepara "un nuevo sistema económico", popular, revolucionario y bolivariano sin que se diga, a ciencia cierta, de qué se trata.


Así, la escasez de productos aumenta, los precios se han elevado cerca de 1.200% en el último año -creo que es la inflación más alta del mundo-, las reservas monetarias y en oro están en su nivel más bajo de la historia, y ahora, los productores agrícolas anuncian que la cosecha del próximo año en algunos rubros, especialmente el maíz y el arroz se reducirá, por segundo año consecutivo en un 70%.


Seguimos "vendiendo" el petróleo a las naciones del Caribe en condiciones que lesionan gravemente nuestra economía, utilizándolo como moneda de pago de apoyo político o para pagar una deuda obscena, que algunos señalan como ilegalmente contraída. Al mismo tiempo la capacidad productiva de "Petróleos de Venezuela" (PDVSA), cae en picada, se agrava la crisis del combustible y los precios del petróleo siguen donde mismo.


Dicho lo anterior, la idea de que el gobierno es incapaz de darse cuenta de lo que pasa, no soporta ninguna argumentación de apoyo. Simplemente, no es posible que no lo sepan.


¿Entonces?


No se trata de una incapacidad o de un capricho de la arrogancia, creo más bien, que se trata de una estrategia política para el control del poder, perversa, pero bien pensada cuya base, para efectos mediáticos, es una amalgama ideológica compuesta de un poco de socialismo burocrático, algunos elementos del capitalismo salvaje, una pizca de bolivarianismo-fidelismo y mucho de aspiraciones personales, autocráticas y dictatoriales.


Tal estrategia, a juzgar por las acciones y los discursos oficiales tendría como objetivo general: "producir una transformación política, social, económica y cultural para que el venezolano piense y actúe de una manera cónsona con las expectativas de sumisión y lealtad que el gobierno necesita para perpetuarse en el poder".


Ello pasa por el control total de la economía, a través de:


El empobrecimiento de la mayoría para que la subsistencia dependa de los aportes oficiales. Recordemos al exministro de Planificación y Desarrollo, Giordani: "los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los-necesitamos-así".


La creación de un sistema de comercio paralelo, solo para los pobres leales (CLAP -Carnet de la Patria).


La estatización de la banca, eliminación de la propiedad privada de los medios de producción (tierras, industrias, comercios y servicios) y, finalmente, el control total de la economía.


El diseño de un sistema educativo que refuerce y reproduzca la cultura (modos de pensar y hacer) que se desea instalar. Por cierto, esto ya se viene haciendo pero los avances son todavía pocos, aunque algunos, significativos.


También requiere una reorganización socio-política que elimine las gobernaciones, municipios y parroquias actuales y las sustituya por las "las regiones o territorios, las comunas y los consejos comunales"; además deben eliminarse los partidos políticos para sustituirlos por los "movimientos sociales y comunitarios" sectorizados por función social. Las leyes que permiten esta transformación -aunque estén al margen de la Constitución- ya existen y fueron aprobadas por la Asamblea Nacional, cuando en ella solo había diputados del gobierno.


Para desarrollar esta estrategia, aunque todavía tiene un largo camino que recorrer, el gobierno ha avanzado acciones en los siguientes aspectos.


La producción de dinero inorgánico para cubrir los gastos y la deuda interna, atenuar los efectos de la inflación desatada, y también para poder darnos "algo" que mantenga la esperanza (Ej. el reciente y sustantivo aumento salarial retroactivo).


Promover la emigración poniendo a prueba la voluntad migratoria con la colocación de obstáculos. Así que, si se quiere ir, persevere pues al gobierno le conviene.


Mantener a la gente ocupada aunque sea haciendo "colas" para buscar alimentos, medicinas, repuestos o cualquier otra cosa. Si está ocupado sobreviviendo, no tendrá tiempo ni motivación para organizarse y luchar.


Mantener a la población, especialmente a aquella que protesta, presionada con la amenaza de los cuerpos de seguridad e inteligencia. Se trata de "subirle el volumen" al temor.


Como acción complementaria para promover que la gente se sienta atemorizada, darle rienda suelta (impunidad) a la delincuencia.


Crear un enemigo creíble y poderoso, al cual se le presenta como responsable de todo lo malo que ocurre. Esto permite crear elementos de cohesión entre sus partidarios, al tiempo que le hace creer a los opositores internos que en la lucha contra ese enemigo imaginario, el gobierno se está debilitando.


Hacer mucha propaganda, usar la "teoría del rumor" o la desinformación. Vivimos en una sociedad donde la gente es propensa a creer como "verdad" lo que se dice en los medios, Goebbels mediante. La propaganda ayuda a mantener la ilusión de "empoderamiento" de los pobres.


Liquidar, anular, desacreditar al liderazgo opositor y agudizar sus contradicciones. Un movimiento descabezado o sin foco es muy conveniente a los planes oficiales.


Subvertir el orden social-burocrático promoviendo que las cosas se hagan fuera de la ley, pues es cada vez más difícil hacerlas dentro del marco normativo legal. Así se crean los espacios para los "negociados bajo cuerda" y el "rebusque", y porque así también se facilita el desmontaje del aparato estatal cuando se lo consideren necesario.


Dicho lo anterior, pareciera que el gobierno está ganando. No obstante, toda acción tiene consecuencias y aun queda un largo trecho por recorrer. Cada paso que da el gobierno contribuye a hacer evidente la estrategia que permitiría que una minoría imponga a la mayoría, por la vía de la manipulación, el fraude y la violencia, un modo de vida que ha sido claramente rechazado.


El talante antidemocrático y autoritario está a la vista, y no hay apelación ideológica que valga para justificarlo.


¡¡Amanecerá y veremos!!


Artículo publicado originalmente en CatalunyaPress.

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