domingo, 19 de noviembre de 2017 07:53
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Mi amigo y compañero Paco Sarasúa

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Luis felipe

Luis Felipe Capellín


El partido comunista de Asturias acababa de pasar por una crisis, importante, que coincidiendo con la celebración de un congreso regional, celebrado en Perlora, llevó al abandono de la organización a un numeroso grupo de militantes, muchos de ellos de enorme valía y que habían garantizado la supervivencia del partido en los tiempos más difíciles.


Precisamente por la marcha de tantos, y tan buenos, dirigentes, la conformación de la candidatura del PCA al ayuntamiento de Gijón no resultó fácil.


En los primeros puestos de esa lista, que concurrió a las elecciones, figurabamos Francisco (Paco) Sarasúa y yo mismo, aunque en mi caso aparecía como independiente. El voto de los gijoneses posibilitó que los dos acabásemos formando parte de esa primera corporación democrática y contribuimos, junto con el resto de concejales, fueran del partido que fueran, a construir una ciudad más habitable y en la que las desigualdades entre los barrios fueran desapareciendo.


Conocía a Paco de nuestra época de estudiantes en el colegio de La inmaculada, dirigido por los padres Jesuitas, en el que destacaba como jugador de baloncesto, aunque en aquellos años nunca habíamos hablado de política.


Después de su paso por la universidad Paco asumiría unas posiciones progresistas que a día de hoy no ha abandonado.


En el Ayuntamiento de Gijón, y merced a los pactos con el partido socialista, que al no tener mayoría absoluta nos necesitaba para gobernar, Paco ocupó la concejalía de Hacienda destacando, rápidamente, como un economista serio y eficaz y sorprendiendo, gratamente, al funcionariado municipal.


Al lado de ese trabajo serio y riguroso Paco llamaba la atención por su simpatía, por un carácter abierto que lo hacía muy cercano y que le permitía conectar en seguida con todo el mundo.


Sentados, uno al lado del otro, en el salón de plenos del ayuntamiento, traíamos loco a nuestro portavoz municipal, mucho más serio que nosotros, al que le gastábamos alguna broma que otra que asumía con entereza.


Recordando su pasado baloncestista Paco contribuyó, de manera importante, a la creación del equipo Gijón Baloncesto que tras dar algunas alegrías a la ciudad acabó desapareciendo, pero, donde Paco se sentía más a gusto era en el estadio del Molinón aplaudiendo al Sporting, coincidió además que algunos de los años más gloriosos del equipo se produjeron antes de su marcha a Barcelona con lo que disfrutó del buen fútbol que en aquel tiempo se podía ver cada quince días en Gijón.


Una de las fiestas más importantes que se celebran en Asturias, es la de las piraguas y así, prácticamente, todos los años, el primer sábado de agosto podía verse a Paco en Arriondas y Ribadesella, y en los kilómetros que van de una villa a otra, contagiando de alegría y dinamismo a quienes se aproximaban a él, incluso aunque quienes se acercasen fuese la “benemérita.


Al lado de esa alegría permanente, habría que añadir, su papel de padre con un cariño constante hacia los hijos y hacia sus hermanos, Paco fue siempre un hombre muy familiar y muy amigo de sus amigos a los que, siempre, está dispuesto a ayudar.


En fin Paco Sarasúa forma parte, indefectiblemente, de una de las etapas más importantes de una ciudad como Gijón que él, con su trabajo, ayudó a construir.


Luis Felipe Capellín

Ex concejal del PCE en el Ayuntamiento de Gijón

Cineasta Independiente

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