jueves, 18 de enero de 2018 07:00
Opinión

​BIENVENIDOS A LA CRIPTOMANÍA

María Lorca Susino
María Lorca Susino

Profesora de Economía y Directora del Programa Global Business Studies de la Escuela de Negocios de la Universidad de Miami.

Bitcoins



Las sociedades han ido afinando sus mercados monetarios siempre en base al concepto del trueque entre bienes o con un tipo de moneda. Primero fue la commodity money y después el concepto de papel moneda que ha sufrido fases en su evolución. Primero existió el intercambio de bienes por un papel moneda respaldado por una commodity como el oro y la plata incluso, cómo en la época de los fisiócratas, por el producto del campo. Después, llegó la llamada moneda fiduciaria (fiat money) declarada de curso legal por el gobierno que también le otorga el valor mercantil. La fiat money es usada en todas las economías dinámicas como forma de pago, mientras que las economías en quiebra recurren al trueque de bienes.


El respaldo de las monedas fiduciarias viene dado por el valor obtenido en el juego de la oferta y la demanda en el mercado de divisas que es el más líquido del mundo. Este valor está respaldado por la confianza social en las instituciones políticas, el tejido empresarial, los recursos económicos, y la fuerza militar del país. Estos intangibles son analizados y valorados por el libre mercado.


La moneda fiduciaria levanta una controversia que viene de lejos y que es objeto de planteamientos ideológicos radicales. Sin embargo, la generación de riqueza debe tener una contrapartida con la creación de medios de cambio que no estén sujetos a sí se descubre el oro necesario para expandir la masa monetaria.


En el siglo XXI se ha empezado a operar con dinero electrónico como las criptomonedas que carecen de valor intrínseco y fiduciario. Estas dependen de la confiabilidad del internet para soportar las transacciones algorítmicas de una red de ordenadores que calcula el precio.


Las criptomonedas tienen un planteamiento económico y monetario antisistema. Quieren eliminar la dependencia a los bancos centrales y sus manipulaciones monetarias, a los bancos nacionales con sus comisiones y pagos de intereses, y a los banqueros y sus posibles corruptelas. Las criptomonedas quieren prescindir de la figura del prestamista de último recurso, pero esta iniciativa no es novedosa. La creación del Fondo Monetario Internacional y de los Derechos Especiales de Giro ya apuntó a la creación de una moneda global por un grupo intergubernamental que terminaría actuando como el lender of last resort.


El Bitcoin es la criptomoneda más conocida que tendrá su graduación cuando el CME Group ofrezca contratos de futuros sobre el bitcoin. El bitcoin dejará entonces de estar bajo el control de algoritmos informáticos y se enfrentará a la temible ley de la oferta y demanda del mercado. Hoy en día, el precio de las criptomonedas es una curva abierta en ascenso que representa las esperanzas y expectativas de los que en ellas están depositando sus ahorros. Cuando el bitcoin entre a ser parte del Mercado de Futuros (Futures Market) se empezará a saber exactamente cuál es el valor real de la criptomoneda. Los precios de los contratos de futuros irán dictando el precio futuro esperado y cerrando el precio en base al valor real dictado por la libre competencia entre la oferta y demanda.


En mitad de la euforia del bitcoin, Venezuela, el país con la mayor hiperinflación del mundo, donde el bolívar debería ser considerado “moneda basura”, ha decidido introducir una criptomoneda, el Petro. El objetivo es usar el Petro para remediar la crisis económica, social, y humanitaria que sufren los abnegados venezolanos.


Esta moneda estará respaldada por la reserva de riqueza de Venezuela en oro, petróleo, gas y diamantes. Sin embargo, estos recursos deben ser encontrados primero y, además, cada uno de ellos tiene una cotización en el mercado internacional de commodities. Por lo tanto, el Petro correrá la suerte de convertirse simplemente en una moneda índice de los precios de estos cuatro recursos naturales. El Petro parece ser otra ocurrencia para entusiasmar a una sociedad sumida en la miseria económica que está volviendo al trueque de bienes para subsistir. Pero el Petro puede ser una moneda de poco recorrido ya que, si Venezuela está coqueteando con el default de PDVSA que maneja los recursos petroleros reales del país, ¿qué futuro tendrá una moneda basada en el valor de recursos por descubrir?


Sin embargo, este invento puede ayudar a la posible evasión de capital ya que las criptomonedas están siendo analizadas cuidadosamente porque parece que algunas se han convertido en rutas para el lavado de dinero y fraude. De hecho, los bancos y los gestores de activos tradicionales se mantienen alejados de ellas a pesar de estar obteniendo valores récords en poco tiempo. Para todos los conocedores de la historia de los ciclos económicos, estas criptomonedas deben recordarles la locura y el peligro de la Tulip mania que puso de rodillas en horas a todo el sistema económico mundial.



Artículo publicado originalmente en catalunyapress.es

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