viernes, 29 de agosto de 2025 19:15

Economía

Los bancos británicos caen en Bolsa tras la propuesta de un 'think tank' de crear un nuevo impuesto

La cotización de los bancos del Reino Unido registraba importantes caídas este viernes, después de que el Instituto de Investigación de Políticas Públicas (IPPR), un 'think tank' considerado próximo al Partido Laborista, haya planteado crear un impuesto sobre los ingresos obtenidos por las entidades comerciales gracias a las reservas acumuladas en el Banco de Inglaterra y compensar así los efectos negativos derivados de la política monetaria expansiva mediante compras masivas de deuda conocida como QE, aplicada por el instituto emisor.
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Archivo - Billetes de libra con el retrato del rey Carlos III

La cotización de los bancos del Reino Unido registraba importantes caídas este viernes, después de que el Instituto de Investigación de Políticas Públicas (IPPR), un 'think tank' considerado próximo al Partido Laborista, haya planteado crear un impuesto sobre los ingresos obtenidos por las entidades comerciales gracias a las reservas acumuladas en el Banco de Inglaterra y compensar así los efectos negativos derivados de la política monetaria expansiva mediante compras masivas de deuda conocida como QE, aplicada por el instituto emisor.

De este modo, transcurrida la primera hora de negociación en la Bolsa de Londres, las acciones de NatWest cedían un 4,73% y las de Lloyds Banking Group un 3,84%, mientras que los títulos de Barclays perdían un 3,59%, los de Standard Chartered un 1,49% y los de HSBC un 1,08%.

En un informe titulado 'Reparar la fuga: Cómo acabar con las pérdidas anuales de 22.000 millones de libras para los contribuyentes en el Banco de Inglaterra', el laboratorio de ideas progresista plantea que la implementación de "un impuesto al estilo Thatcher" sobre las ganancias extraordinarias de los bancos podría recaudar miles de millones para los servicios públicos, al tiempo que recomienda al Banco de Inglaterra que baje el ritmo del desmantelamiento de su QE.

De este modo, insta al Tesoro del Reino Unido, liderado por Rachel Reeves, a que ponga en marcha un nuevo impuesto sobre los bancos comerciales para abordar las consecuencias imprevistas de la flexibilización cuantitativa, ya que los contribuyentes británicos gastan 22.000 millones de libras (25.480 millones de euros) al año en compensar al Banco de Inglaterra por las pérdidas de su programa de QE y que supone un dinero público que se canaliza en parte a los accionistas de los bancos comerciales.

En este sentido, sostiene que este subsidio a los bancos comerciales, a expensas de los servicios públicos, está impulsando las ganancias bancarias mientras millones de personas se enfrentan a la crisis del aumento del coste de la vida, subrayando el fuerte incremento de los beneficios de la banca desde que los tipos de interés comenzaron a subir en diciembre de 2021.

Con la configuración actual, el Tesoro paga al Banco de Inglaterra tanto por las pérdidas en los tipos de interés como por la caída del valor de los bonos del Estado adquiridos durante la QE, lo que, en última instancia, beneficiaría a los bancos comerciales y otras instituciones financieras, que tienen cientos de miles de millones de libras de reservas relacionadas con dicha flexibilización cuantitativa en el Banco de Inglaterra.

Según el IPPR, la introducción de un impuesto sobre las reservas de expansión cuantitativa (QE) para los bancos comerciales, similar al impuesto sobre los depósitos bancarios de Margaret Thatcher de 1981, permitiría ahorrar entre 7.000 y 8.000 millones de libras (8.107 y 9.265 millones de euros) al año durante esta legislatura.

Asimismo, apunta que si el Banco de Inglaterra ralentizara el ajuste cuantitativo (QT), poniendo fin a la venta forzosa de bonos del Estado, esto supondría un ahorro de más de 12.000 millones de libras (13.898 millones de euros) al año.

De este modo, el IPPR calcula que estas dos medidas podrían ahorrar al contribuyente más de 100.000 millones de libras (115.819 millones de euros) a lo largo de la presente legislatura, lo que ofrecería al Gobierno margen fiscal para apoyar a los hogares.

"Lo que comenzó como un programa para impulsar la economía se ha convertido en una sangría masiva para el dinero de los contribuyentes. El dinero público fluye directamente a las arcas de los bancos comerciales debido a un diseño de política deficiente", ha afirmado Carsten Jung, director asociado de política económica del IPPR, para quien, mientras las familias lidian con el aumento de los costes, el Gobierno está, en la práctica, "emitiendo cheques multimillonarios a los accionistas de los bancos".

"Un impuesto específico, inspirado en el enfoque de la propia Margaret Thatcher en la década de 1980, recuperaría parte de estos ingresos extraordinarios y le daría un uso mucho mejor al dinero, beneficiando a las personas y a la economía, no solo a los balances bancarios", ha apostillado.

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