martes, 6 de enero de 2026 22:09

Economía

Las cadenas hoteleras españolas Meliá y Hesperia, a la expectativa ante el vacío de poder en Venezuela

Las principales cadenas hoteleras españolas con presencia en Venezuela, Meliá Hotels International y Hesperia, se mantienen en estado de expectación y máxima vigilancia ante la evolución de los acontecimientos tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, que ha abierto un vacío de poder e instalado un limbo institucional en el país caribeño.
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Meliá Caracas

Las principales cadenas hoteleras españolas con presencia en Venezuela, Meliá Hotels International y Hesperia, se mantienen en estado de expectación y máxima vigilancia ante la evolución de los acontecimientos tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, que ha abierto un vacío de poder e instalado un limbo institucional en el país caribeño.

Ambas compañías, que concentran la mayor parte de la inversión hotelera española en territorio venezolano, observan con cautela los próximos días en un contexto de inestabilidad política y operativa que podría alterar significativamente sus planes y resultados en la región.

Meliá, la cadena con mayor arraigo histórico en Venezuela, gestiona el emblemático Gran Meliá Caracas, un hotel de lujo cinco estrellas ubicado en el distrito de Sabana Grande, que desde finales de los años 90 ha sido el establecimiento español más representativo en el territorio.

Según ha podido consultar Europa Press, el hotel continúa figurando en plataformas de reservas internacionales y la página específica en el sitio web oficial de la cadena se encuentra accesible en estos momentos y funcionando con total normalidad.

La compañía asegura a Europa Press que en estos momentos se sigue operando "sin incidentes", aunque se encuentran a la espera de la evolución de la situación durante los siguientes meses.

Otras grandes cadenas españolas como NH Hotel Group, Barceló, RIU o Iberostar nunca contaron con una operativa significativa en Venezuela o la abandonaron hace años debido a la prolongada crisis económica, hiperinflación, escasez y problemas de seguridad que han mantenido el turismo receptivo en niveles muy bajos.

Por su parte, la cadena Hesperia es la que ha mostrado mayor optimismo en los últimos tiempos en la región. La cadena, con más de 20 años de presencia en el país y un claro 'ADN venezolano' según sus directivos, gestiona actualmente varios establecimientos, principalmente en zonas vacacionales como Isla Margarita (Hesperia Isla Margarita, Hesperia Playa El Agua), Maracay, Morrocoy y Valencia (Hesperia WTC Valencia).

"Hesperia cree en Venezuela porque tiene ADN venezolano, lleva raíces venezolanas y lleva más de 20 años apostando en pro del país que le abrió las puertas", aseguraban hace meses desde la compañía, que confiaba en ser garante del impulso social, económico y cultural del país.

Enrique Castro, director general de Hesperia World América, anunció el pasado mes de julio que, de cara al cierre de 2025, la cadena tenía previsto aumentar su presencia en Venezuela, con Hesperia Barquisimeto elevando a seis el número de hoteles en el país, ya que tenía firmado un preacuerdo de operación con un hotel concepto urbano, con más de 100 habitaciones, terraza con piscina, salones para eventos y un roof top.

RIESGOS INMEDIATOS Y PERSPECTIVAS A MEDIO PLAZO.
La operación militar estadounidense, que incluyó ataques aéreos y la detención de Maduro y su esposa en Caracas, ha provocado inestabilidad inmediata: posibles cierres temporales de espacios aéreos, interrupciones en la conectividad regional y un agravamiento de la incertidumbre económica.

Estos factores podrían impactar de manera inmediata directamente en el sector turístico y hotelero internacional, generando a corto plazo riesgos operativos y de suministro. No obstante, si se consolida una transición hacia una mayor estabilidad política y apertura económica, ello podría mejorar el clima de negocios e inversión extranjera.

El Caribe en su conjunto, donde operan con fuerza cadenas mallorquinas como Meliá, RIU o Iberostar, enfrenta también disrupciones en rutas aéreas y flujos turísticos regionales, ya que Venezuela actúa como corredor en algunas conexiones.

Con el espacio aéreo prácticamente cerrado y sin vuelos comerciales directos desde España (Iberia y Air Europa mantienen suspensiones prorrogadas hasta finales de enero de momento), el país caribeño no genera demanda significativa en las agencias turísticas españolas.

El sector turístico emisor español se centra en destinos consolidados europeos, caribeños alternos (como República Dominicana o México) y emergentes de larga distancia, donde Venezuela ya era marginal antes de la crisis por factores como inseguridad, infraestructuras deficientes y conectividad limitada.

La Confederación Española de Agencia de Viajes (CEAV) ha confirmado a Europa Press que, por ahora, no hay indicios de recuperación de reservas ni interés notable, y el foco permanece en la evolución de la situación geopolítica sin expectativas inmediatas de cambio en esta dinámica.

De momento, impera la cautela a la espera de mayor claridad sobre el futuro institucional de Venezuela, en un contexto que podría reconfigurar significativamente el mapa de movimientos turísticos españoles en la región.

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