El 39% de las empresas españolas creadas en 2019 han cerrado, según un estudio
El 39% de las empresas creadas durante 2019, el año previo a la pandemia, han cerrado, de acuerdo con los últimos datos de Iberinform, que resalta la importancia de "una gestión financiera prudente y una selección cuidadosa de los clientes" para asegurar la viabilidad a largo plazo.
Asimismo, el 73% de las que nacieron en 2007, el año previo a la recesión, también ha desaparecido, lo que revela la "fragilidad" de la supervivencia empresarial, donde Iberinform destaca el riesgo de impago como uno de los factores determinantes en la resistencia de una empresa.
Según el estudio, la inyección inicial de capital permite a los proyectos empresariales cumplir sus primeros 24 meses de vida, con una tasa de supervivencia del 99% en el primer año y del 97% el segundo, dos puntos inferior.
Aquellas que no son capaces de generar ingresos y superar los desafíos iniciales -por falta de financiación, intensa competencia, tímida gestión del riesgo o cambios en el mercado- afrontan un futuro incierto, siendo el tercer año de vida aquel en el que se registra mayor mortalidad empresarial, con una tasa de supervivencia del 80%, según el análisis.
Por detrás, el cuarto año se sitúa como el segundo peor de la serie, con una caída de la tasa de 11 puntos hasta quedar en el 69%, lo que supone que uno de cada cuatro proyectos empresariales quiebra entre el tercer y el cuarto año de vida.
En los años siguientes las tasas de mortalidad se suavizan, aunque la mitad de los proyectos empresariales no llegan a cumplir el décimo año, con una tasa de supervivencia que se recorta hasta el 48%, mientras que a los 15 años la tasa de supervivencia se limita y, a partir de ese momento, las posibilidades de superviviencia se estabilizan.
Entre los factores que influyen en la capacidad de las empresas españolas para mantenerse operativas y rentables, la firma destaca la innovación para mantener la competitividad en su sector, el conocimiento de la evolución del mercado para ajustar sus productos y servicios y la adecuada gestión financiera de los flujos de caja y riesgos de crédito de la cartera.

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