La brecha de pensiones entre hombres y mujeres supera el 30%, según ClosinGap y una investigadora de CSIC
Las expertas calculan que las mujeres reciben entre un 31,9% y un 34% menos de pensión que los hombres
La investigadora del Instituto de Análisis Económico del CSIC, Lidia Farré Olalla, y la asociación ClosinGap han llegado a la conclusión de que la brecha de las pensiones entre hombres y mujeres supera en la actualidad el 30%.
Farré Olalla y la directora general de ClosinGap, Lucila García Méndez, han dejado esta conclusión durante sus comparecencias en la Comisión de seguimiento y evaluación de los acuerdos del Pacto de Toledo, que se ha reunido este lunes en el Congreso para debatir sobre la brecha de género en las pensiones.
La investigadora de CISC ha precisado que las pensiones de las mujeres son aproximadamente un 34% inferiores a la de los hombres, de manera que si un hombre cobra 100 euros, la mujer sólo llega a los 66 euros.
La investigadora también apunta que la brecha de género no sólo aparece en la cuantía de la pensión, sino también en la tasa de cobertura, que mide el porcentaje del último salario de una persona que cubre su pensión pública al jubilarse. En este caso, ha dicho Farré, la brecha entre hombres y mujeres es de 27 puntos porcentuales.
Por su parte, la directora general de ClosinGap ha apuntado que si en promedio los hombres reciben una pensión de 1.600 euros mensuales, las mujeres perciben 1.100 euros, lo que representa una brecha del 31,9% a cierre de 2024. El porcentaje era del 35,8% en 2018.
LA BRECHA EN INGRESOS POR ALQUILER SE REDUCE
La organización ha añadido que también existe una brecha en los ingresos extra a la pensión que reciben las personas jubiladas en forma de rentas de alquiler, planes de pensiones privadas o dividendos, de manera que de media los varones mayores de 67 años reciben unos 680 euros adicionales al mes con respecto a las mujeres.
García Méndez ha matizado que la brecha en los ingresos por alquileres es "más estrecha", pues las mujeres ostentan la propiedad de las viviendas de forma más mayoritaria e incluso en algunas comunidades autónomas las mujeres reciben más ingresos por alquileres.
También ha comentado que las mujeres viven más años que los hombres y tienen un mayor nivel de dependencia en los últimos años de vida, de manera que por cada hombre mayor de 80 años que recibe apoyo lo hacen tres mujeres.
Por otro lado, la directora de ClosinGap ha apostillado que el impacto económico de esa brecha de género se traduciría en el orden de 28.500 millones de euros de Producto Interior Bruto (PIB), 500.000 empleos o 4.900 millones de euros en impuestos.
En la comisión también ha intervenido el director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, Juan Fernández Palacios, quien ha aseverado que reducción de la brecha permitiría aportar una mayor sostenibilidad al sistema de pensiones, al tiempo que ha defendido que las no contributivas se revaloricen en mayor porcentaje que las contributivas.
LA PENSIÓN EXTIENDE LA DESIGUALDAD DEL MERCADO LABORAL En lo que respecta a las causas que explican estas brechas, la investigadora de CSIC ha apuntado a la desigualdad en la experiencia laboral. En concreto, ha remarcado que los hombres dedican de media diez horas más a la semana que las mujeres a un trabajo remunerado.
"Un sistema de carácter contributivo reproduce las desigualdades de género en el mercado de trabajo y en las responsabilidades familiares", ha argüido la investigadora, quien ha apostillado que si se observan las pensiones de viudedad y la no contributivas, que son de cuantías inferiores, "la mayoría de perceptoras son mujeres".
Para cambiar esa tendencia, la investigadora ha instado a tomar medidas para revertir la tendencia decreciente en la tasa de fecundidad, pues en España los niveles son "alarmantemente bajos".
Algunas de esas medidas son una educación infantil de primer ciclo "gratuita, universal y de calidad", pues fomentaría un impacto positivo sobre el mercado de trabajo femenino con una mayor participación, un mejor desarrollo de los niños --especialmente de los más desfavorecidos-- y tendría también un impacto positivo sobre la fecundidad.
Farré también ha comentado que otras medidas que ayudarían a revertir la brecha de género pasan por mejorar los permisos de paternidad, de manera que después de las seis primeras semanas obligatorias de baja obligatoria para los dos progenitores se reparta mejor el resto de tiempo del permiso.

Escribe tu comentario