El 83% de los vehículos con menos de diez años en España disponen de algún ADAS, según GiPA y Norauto
Se va imponiendo la equipación de sistemas avanzados de asistencia a la conducción, cuyo correcto funcionamiento conviene supervisar
Ocho de cada diez coches (el 83%) con menos de diez años que circulan en España equipa ya algún sistema avanzado de asistencia a la conducción (ADAS), según los datos procedentes de la empresa internacional de análisis del mercado automotriz GiPA (Groupement Inter Professionel de l'Automobile) y difundidos por la cadena de mantenimiento y equipamiento para coches, Norauto.
Según este estudio, los ADAS ayudan a prevenir accidentes y a reducir la gravedad de los siniestros. Sin embargo, su aparente invisibilidad plantea un problema añadido: a diferencia de un neumático desgastado o de una bombilla fundida, un sistema ADAS desajustado puede pasar desapercibido para el conductor hasta que es demasiado tarde.
Desde Norauto alertan de la "ceguera tecnológica" que puede generar una confianza excesiva en estos asistentes si no se revisan de forma adecuada. Reparaciones de carrocería, un cambio de parabrisas o incluso un fuerte golpe contra un bordillo son suficientes para descalibrar cámaras y sensores sin que el usuario lo perciba.
"Un sistema ADAS mal calibrado es, en ocasiones, más peligroso que no tenerlo", advierte el responsable de Mantenimiento y Reparación Electrónica de Norauto España, Víctor Pardo Lozano. A lo que añade que una simple "desviación de apenas un grado en la cámara frontal puede traducirse en errores en el cálculo de la distancia de frenado o en la detección tardía de un peatón".
Para los conductores, una de las primeras señales de alarma llega a través del propio vehículo. Un testigo luminoso en el cuadro de mandos o mensajes del tipo "sistema no disponible" pueden indicar que algún asistente ha dejado de funcionar correctamente. También deben poner en alerta los comportamientos erráticos: tirones injustificados del asistente de mantenimiento de carril o frenadas bruscas del control de crucero adaptativo sin motivo aparente son síntomas de que el sistema necesita una revisión profesional.
Igualmente, determinadas intervenciones obligan, además, a una recalibración reglada. Es el caso de la sustitución del parabrisas, ya que muchas cámaras van instaladas tras el cristal y cualquier cambio de luna exige por normativa un ajuste específico mediante equipos de diagnosis. Lo mismo ocurre con las modificaciones en la geometría o la suspensión del vehículo, que alteran la altura y la alineación y, con ello, el ángulo de visión de los sensores.
Los expertos insisten en que la respuesta pasa por acudir a talleres especializados capaces de verificar y recalibrar estos sistemas con equipos de diagnosis electrónica avanzada. En Norauto recomiendan no esperar únicamente a que salte un aviso en el cuadro o a que el conductor note algo extraño, sino incorporar la revisión de los ADAS a los mantenimientos periódicos del automóvil.
El mantenimiento cotidiano también juega un papel clave. Mantener limpias las cámaras --especialmente la situada en el parabrisas-- y los radares delanteros de barro, nieve o suciedad ayuda a evitar fallos esporádicos o "falsos positivos" que pueden alterar el comportamiento del vehículo en situaciones críticas.

Escribe tu comentario