Aena se desmarca de la petición de cogestión de Canarias e insiste que hay "mecanismos de coordinación"
El operador incide en que trabaja en red y no tiene con "cuentas separadas" por aeropuertos
El vicepresidente ejecutivo de Aena, Javier Marín, se ha desmarcado eeste jueves de la petición del Gobierno de Canarias de que pueda coparticipar en la gestión a través del consejo de administración del operador, pues es "decisión de los accionistas" si bien ha insistido en que hay "mecanismos de coordinación, de interlocución y de diálogo".
En una rueda de prensa para presentar el plan de inversiones en las islas con cargo al DORA III, ha comentado que cada agente implicado en la planificación y gestión de los aeropuertos debe entender su "rol", como ha ocurrido con el Cabildo de Tenerife, por ejemplo, con quien se ha colaborado en los dos proyectos de Tenerife Norte y Tenerife Sur.
Igualmente, para Marín, es "muy importante" el papel del Gobierno de Canarias dado que lo proyectos más grandes están sometidos a declaración de impacto ambiental para que la tramitación se "acorte" el mayor tiempo posible.
No obstante, ha indicado que en los próximos días se convocará un comité de coordinación aeroportuaria para explicar el DORA "en profundidad" y que instituciones y agentes económicos "puedan opinar" sobre el nuevo documento.
Al hilo de este tema, Marín ha insistido en que Aena es una compañía que trabaja en red y no tiene "cuentas separadas" por aeropuertos por más que "evidentemente" haya unos generan más ingresos que otros, pero desde el punto de vista de la gestión se funciona de forma comunitaria.
"Nosotros vamos a pedir recursos financieros a bancos o vamos a emitir bonos para hacer la inversión de toda la red y eso nos permite tener unos costes financieros muy por debajo de lo que sería si se tuvieran que financiar los aeropuertos canarios o los aeropuertos baleares", ha explicado.
Ha defendido que este modelo ha servido para atender la demanda de los aeropuertos españoles "sin ninguna limitación", y especialmente en Canarias, que tiene unas tarifas aeroportuarias "que claramente son muy, muy competitivas y no limitan de ninguna forma el crecimiento".
Para Marín, "la mejor prueba es que el año pasado tuvimos 320 millones de pasajeros en la red española, es decir, España es el primer país europeo por volumen de pasajeros, es el país que más ha recuperado después de la pandemia, entre el año 2025 y el año 2019, el crecimiento de pasajeros en estos 320 millones ha sido de un 17%".
Asimismo, ha advertido de que "nadie haga las cuentas de cortar en trocitos las cuentas actuales de Aena porque esto separado sería mucho más ineficiente porque no tendría las ventajas y las sinergias que tiene una red como la actual española".
SUBIR TASAS NO INCIDE "PARA NADA" EN LA COMPETITIVIDAD
Desde su punto de vista, una subida de tasas de "40 céntimos" no incide "para nada" en la competitividad de los aeropuertos de Canarias --30 céntimos más otros 10 para vuelos entre islas-- y ha achacado las críticas desde al archipiélago a "tiempos pasados" donde se vinculaba tasa y precio.
Además, ha indicado que en los últimos diez años las aerolíneas 'low cost' han subido el precio de los billetes entre 15 y 20 euros de media cuando las tarifas han estado 'congeladas' por lo que entiende que hay preguntarse "por qué suben" los precios, algo que ha podido achacar al coste del combustible o de los propios aviones.
Marín ha comentado también que es de "sentido común" entender que por las tasas no se pierde competitividad, subrayando que lo la mejora es, por ejemplo, el plan de inversiones de 1.800 millones para el próximo quinquenio en Canarias.
"Cuando hablamos de porcentajes, pues pueden parecer mucho o poco pero es que son céntimos lo que se sube", ha insistido, subrayando que las tarifas no son "ningún problema" en los aeropuertos españoles pues no condicionan la demanda.
Ha apuntado que la subida de tarifas es una obligación legal que supervisa la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que afecta a toda la red de aeropuertos y cuya gran parte proviene de "atrasos" que las compañías aéreas no pagaron hace dos años.

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