El olivo entra por primera vez en la Bóveda Global de Svalbard, el mayor banco mundial de semillas
MADRID, 27 (EUROPA PRESS)
Las semillas de olivo han entrado por primera vez en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Noruega), denominado el 'arca de Noé de las semillas' y la mayor instalación del mundo dedicada a la conservación a largo plazo de semillas agrícolas con el objetivo de garantizar su conservación, según informa el Consejo Oleícola Internacional (COI).
En concreto, esta acción es un avance importante en la protección del patrimonio genético mundial del olivo, porque esta especie emblemática de la cuenca mediterránea -que ya se cultiva en los cinco continentes- no es ajena a los grandes desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la aparición de nuevas plagas y enfermedades.
Esta iniciativa fue impulsada en el marco del proyecto europeo H2020 GEN4OLIVE y promovida posteriormente por el COI, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España.
Además han colaborado en este propuesta la Universidad de Córdoba (UCO), la Universidad de Granada (UGR), y el Centro de Recursos Fitogenéticos (CRF-INIA) del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
"Las semillas que hemos depositado son la herencia de agricultores que, a lo largo de la historia, eligieron los árboles más resistentes, los que ofrecían mejores frutos, o aquellos que se adaptaban a suelos, climas y condiciones diversas. Estas semillas son una garantía para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de un producto tan extraordinario como el aceite de oliva", ha señalado el director ejecutivo del COI, Jaime Lillo.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha recordado que esta bóveda, más conocida como el "arca de Noé de las semillas", entran, por primera vez, las semillas del olivo, "uno de los grandes tesoros de la agricultura" española.
"El olivo constituye un ejemplo milenario de sabiduría, conocimiento y adaptación. Las distintas poblaciones que se han sucedido en la cuenca mediterránea han ido heredando, de generación en generación, los mejores olivos. Además, esa transmisión de los recursos genéticos mejor adaptados ha ido acompañada de los conocimientos desarrollados para su cultivo, con una clara finalidad: cubrir las necesidades alimentarias de la población en cada momento. El depósito de las semillas de olivo en el archipiélago noruego de Svalbard es la salvaguarda de este patrimonio fitogenético en favor de las generaciones venideras", ha subrayado.
Por su parte, el secretario del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (TIRFAA), Kent Nnadozie, ha señalado que la "protección de la diversidad agrícola exige un compromiso a largo plazo".
Las semillas proceden de árboles de polinización libre de la colección del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de Córdoba (BGMO-UCO) -que alberga más de 700 variedades originarias de países miembros del COI, como Albania, Argelia, Chipre, Croacia, España, Francia, Grecia, Italia, Marruecos, Portugal, Siria, Túnez y Turquía- así como de semillas procedentes de ejemplares silvestres (acebuches) de distintas poblaciones naturales de la Península Ibérica y de las Islas Canarias recolectadas por la Universidad de Granada.
"La diversidad genética es lo que garantiza la continuidad de cualquier cultivo. Sin variabilidad genética no es posible desarrollar nuevas variedades capaces de adaptarse a los desafíos actuales", ha señalado la profesora titular del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba, Concepción Muñoz.
Tras el envío a Svalbard, un lote de las muestras se conserva en España, en el CRF, en recipientes herméticos a -18oC, en las mismas condiciones que en la cúpula noruega.

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