Los españoles destinaron el 41,4% del salario bruto a impuestos y cotizaciones, frente al 35,1% de la OCDE
El 41,4% del salario bruto de los trabajadores españoles solteros y sin hijos se destinó al pago de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social en 2025, frente a una 'cuña fiscal' media del 35,1% para el conjunto de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), según el informe 'Taxing Wages' publicado por el 'think tank' de las economías avanzadas.
De este modo, mientras que en la OCDE la carga fiscal sobre los costes laborales se incrementó en promedio en 0,15 puntos porcentuales respecto a 2024, en España se observó un aumento de 0,31 puntos porcentuales respecto del año precedente.
Al desglosar este aumento, se aprecia que la mayor diferencia al alza correspondió al incremento del impuesto sobre la renta, con 0,25 puntos porcentuales, frente a un descenso promedio del 0,01% en la OCDE; mientras que las cotizaciones sociales del trabajador se mantuvieron estables y las del empleador subieron en 0,05 puntos porcentuales, frente a una media en la OCDE de 0,01 y de 0,15 puntos porcentuales, respectivamente.
La cuña fiscal de España se situó así en el décimo puesto de los 38 países de la OCDE, en un ranking encabezado por Bélgica, donde a los trabajadores solteros y sin hijos se les retiene el 52,5% de su salario bruto. De hecho, los belgas son los únicos que deben transferir a la Administración y la Seguridad Social una suma mayor de su salario bruto de la que reciben en neto.
Por detrás de Bélgica, los países con mayor diferencia entre salario bruto y neto son Alemania, donde se retiene el 49,3%; Francia, con un 47,2%; Austria, con un 47,1%; Italia, con un 45,8%; y Eslovenia, con un 45,3%.
Por contra, los países de la OCDE con las cuñas fiscales más bajas en 2025 fueron Colombia (0%), Chile (7,5%), Nueva Zelanda (20,8%) y México (21,7%).
El informe de la OCDE desvela que la cuña fiscal del 41,4% soportada en el salario bruto de los trabajadores españoles solteros y sin hijos en 2025 reflejó un peso del IRPF del 13,1% sobre el salario bruto, frente al 13,4% de la media de la OCDE.
Por su parte, las cotizaciones sociales pagadas por las empresas supusieron el 23,4% y las abonadas por los trabajadores, un 5%, cuando el promedio de los miembros del 'think tank' de los países desarrollados se situó en el 13,5% y el 8,1%, respectivamente.
En este sentido, la OCDE destaca que el porcentaje de los costes laborales pagados en el impuesto sobre la renta de las personas físicas varió considerablemente entre los países, oscilando entre el 0% en Colombia y Costa Rica y el 35,1% en Dinamarca.
Asimismo, el porcentaje de los costes laborales asumidos por los empleados también varió ampliamente, desde el 0% en Australia, Colombia, Dinamarca y Nueva Zelanda hasta el 19,2% en Lituania o el 20,6% en Eslovenia. De su lado, los empleadores pagaron el 26,7% de los costes laborales en Francia y asumieron más del 20% en otros ocho países: Austria, Bélgica, Chequia, Estonia, Italia, Eslovaquia, España y Suecia.
CARGA FISCAL DEL TRABAJO EN MÁXIMOS DESDE 2016.
En su análisis, la OCDE destaca que 2024 fue el cuarto año consecutivo en el que la cuña fiscal promedio ha aumentado para los trabajadores solteros sin hijos cobrando un salario medio, después la disminución durante la pandemia de Covid-19 en 2020 y 2021, registrándose un incremento respecto de 2024 en 24 de los 38 países de la OCDE, mientras que disminuyó en 11 y se mantuvo igual en tres.
De este modo, en 2025, la carga impositiva promedio para el trabajador soltero sin hijos de la OCDE alcanzó su nivel más alto desde 2016, mientras que en el caso de una pareja con un solo ingreso llegó a su nivel más alto desde 2015, y en el de la pareja con dos ingresos tocó máximos desde 2018.
Entre los países de la OCDE, los aumentos de la carga impositiva para un trabajador soltero con el salario promedio oscilaron entre 0,02 puntos porcentuales (p.p.) en Suiza y 2,45 p.p. en Reino Unido. El aumento de la cuña fiscal fue superior a 1 p.p. en Israel, Alemania, Estonia y Reino Unido.
En nueve de los once países de la OCDE donde la brecha impositiva disminuyó como porcentaje de los costes laborales, la reducción se debió principalmente a una disminución del impuesto sobre la renta personal (Australia, Dinamarca, Islandia, Irlanda, Italia, Letonia, Portugal, Suecia y Estados Unidos).
Las disminuciones en la brecha impositiva observadas en 2025 superaron el punto porcentual en Australia (-1,67 p.p.), Letonia (-1,44 p.p.) e Italia (-1,21 p.p.).
De tal modo, por primera vez desde 2022, cuando muchos países eliminaron las medidas de apoyo por la Covid, los tipos impositivos efectivos aumentaron en promedio para los ocho tipos de hogares analizados por la OCDE, registrándose los mayores incrementos en los hogares con hijos, lo que redujo la diferencia respecto de los hogares sin hijos por segundo año consecutivo.
En este sentido, para todos los hogares, excepto el monoparental con dos hijos, la cuña fiscal promedio de la OCDE alcanzó en 2025 su nivel más alto desde al menos 2018.
COSTE LABORAL, SALARIO MEDIO E INGRESOS DISPONIBLES.
Por otro lado, los datos de la OCDE señalan también que el coste laboral medio se situó en 74.072 dólares estadounidenses con igual poder adquisitivo (62.925 euros), siendo Alemania el país con el dato más alto, ya que ascendió a 113.595 dólares (96.502 euros), mientras que el más bajo correspondía a Colombia, con 20.534 dólares (17.444 euros). España, con 75.101 dólares (63.800 euros) se situó en el puesto 19 de los 38 países.
Asimismo, en 2025 el salario medio aumentó en los 38 países de la OCDE en términos nominales con respecto al año anterior, mientras que se incrementó en 35 países en términos reales.
De su lado, los ingresos netos después de impuestos de un trabajador soltero que percibe el salario medio aumentaron en 28 países en 2025 en términos reales, tras haber aumentado en 29 países en 2024.
En una decena de países de la OCDE, incluido España, el ingreso real después de impuestos de un trabajador soltero sin hijos que percibe el salario medio fue menor en 2025 que en 2024, mientras que aumentó en 28 países.
En el caso de España, el salario bruto aumentó respecto del año anterior un 1,2% en términos reales, descontando la inflación, hasta los 32.678 euros, mientras que el tipo impositivo medio personal aumentó un 1,5% respecto de 2024.
No obstante, la OCDE avisa de que este indicador ofrece solo una visión parcial de los cambios en el ingreso disponible total de los trabajadores, ya que no considera las políticas gubernamentales que no cumplen con los criterios de inclusión en los modelos del informe 'Taxin Wages', aunque estas políticas pueden tener un impacto significativo en el ingreso disponible de los trabajadores, compensando así la disminución de los salarios reales.
A este respecto, el 'think tank' de las economías avanzadas señala que dichas medidas 'no estándar' suelen estar vinculadas al gasto de los consumidores y pueden incluir políticas para reducir el coste de los bienes básicos o para disminuir el coste de la salud y la educación.
A principios de abril, la OCDE advertía a España de que su sistema tributario impone una elevada carga al trabajo, lo que desincentiva la búsqueda de empleo y la creación de puestos laborales, por lo que recomendaba al país apostar por impuestos "menos distorsionadores" como el IVA y los gravámenes medioambientales, así como por reducir gradualmente las prestaciones para reforzar los incentivos laborales.

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